ESE VIENTO
Sobre las piedras frías ha
florecido el Viento,
Susurró el Cielo y ha despertado
el Firmamento.
Sobre mis flores oxidadas ha
madurado el Viento,
en las campanas medulares de mi
sufrimiento.
Y sentí correr por mis venas un
vino nuevo,
al añejo Pan con un viejo amor
flamante.
Ha nacido el Viento, y en mis
oídos susurrante,
deja una invitación a un lozano
continente.
En un diluvio de Sol se ha mojado
el Viento,
y sentí en las entrañas una
lágrima ahogada,
aquella Noble delicadeza con sed
añoraba.
Desde el mar me llama cantando
el Viento.
Volvió su canto levantando
las maderas,
y canta frenético entre mis velas
nuevas.

VENDAVAL
Aquellos atolones e islas que
eran solo
puertos, bosques, ahora el
Vendaval
todo música despierta en las
maderas
y va envolviéndome en un
descubrimiento.
A través de los álamos y cipreses
viene
alegre y sonriendo el Señor
Vendaval,
con su integridad puntualmente
tenue
y el Amor de Amigo en un
encuentro.
Viene solo, como casi a darle
aliento
a mi por poco extinguida hoguera.
Y siento la verdad que nuevamente
me resucita en cada ventolera.
Y siento que el velamen de mi
barca
con el silbido del Vendaval
canta
y en el alma profunda de la
quilla,
vibra un dulce estremecimiento.
Y siento que mi vida es tan solo
un recuerdo de algún ensoñamiento.
Y con cada palabra que me canta
suave, yo voy hacia su
Firmamento.

ENTRE DOS MUNDOS
Cantando por cumbres de
esmeraldas preñadas,
transito volando entre orquídeas
y azucenas,
huyo caminando como un hada de
leyendas,
tan etérea y ligera, que ni
siquiera tengo venas.
En tierra hay pérfidas serpientes
al acecho,
dibujando brumosos arabescos en
silencio.
La noche larga, interminable,
gran sacrilegio,
donde habitan sin dormir todos
los desechos.
Donde todos los recuerdos sin
cesar fustigan,
y las arañas del insomnio los
párpados golpean,
donde del cemento y el metal
somos prisioneros,
Entre el mundo de la tierra y el
mundo celestial
serpenteando voy, vadeando la
espina del rosal.
Con ojos enjugados este mundo
gris quiero dejar.

AFÁN
Como la sedienta tierra he bebido
lenta, de gota en gota, un
recuerdo.
Como la flor al rocío, frágil,
vivido,
pero condenado al inevitable
olvido.
Y fue esta sed de humedad
perpetua
la que me agrietó y marchitó la
vida.
Con la piel reseca, por el
adormecida.
No hay agua de rosas para mi
estatua.
Y yo, con mi hambruna de
fragancias
vagabundeé por todos los rincones
no me encontraste por las
estancias.
Ni en el espejo de agua de mis
esencias
te reflejaste, así bebería tus
atenciones.
Hoy, te miro vehemente y mi sed
escancia.

NIEBLA
Esta niebla gris que me acompaña,
en este triste invierno de fría
mañana,
va llegando sutilmente hasta mi
alma,
a mis sueños prueba deshacer en
calma.
Glacial niebla, cruel, sin
frontera alguna,
soberana inerte, en parte como
ninguna ,
despliega su aliento de hielo
hacia el cielo,
y no hay pájaros ni estrellas que
pueda ver.
Gris niebla mujer, sin calor, sin
ternura,
que del amor nada puedes
comprender.
Levanta tu aliento frío y tu
mirada entera,
y permíteme en seguida, otro
amanecer.

UN RUEGO
Voy a pedir a la estrella más
preciosa
que me escamotee de tus ojos el
mar.
Y en un niño barco, lejos de
estas rocas
entre aves acuáticas me iré a
navegar.
Y comprenderás que una de estas
noches
mientras duermes, yo te haga
soñar.
Que te llevaré lejos en el mismo
barco
y juntos uniremos mi cielo y tu
mar.
Ningún mal puede hacernos la
tierra
si por tu mar nos vamos a
naufragar
y en el fondo, quizás encontremos
la paz.
Y también luego, sentados sobre
la orilla
encontremos la voluntad, diosa
semilla
conque sembremos la verdadera
amistad.

TIEMPO DE SEMBRAR
Es tiempo de sembrar monumentales
estrellas,
de plantar lunas, soles, de
iluminar las sombras.
Es tiempo de tomarnos las manos
y el hombro
y mirarnos como hermanos y
volvernos centellas.
Ya pasó el tiempo de dejar morir
las ilusiones,
ya corrió el período de quedarse
sin corazón.
Los sueños y realidades. Las
alegrías y dolores,
son pétalos que comulgan de la
misma pasión.
Es tiempo de sembrar la amistad,
el amor,
la solidaridad, la alegría, como
bella flor.
Aunque no tengamos la semilla de
la felicidad.
Y donde todos comulguemos con y
en esa flor,
estará el Señor Cristo para
nuestras vidas.
Y vendrá el cielo con su Cosecha
de Eternidad.

HOMENAJE A TU CUMPLEAÑOS
Hoy quiero decirte nuevamente:
Gracias,
por esa amistad y el candor que
me diste,
inventado, obligado, o tal vez lo
quisiste.
Hoy es tiempo pasado, pasaron las
acacias.
De mi triste árbol, una pobre y
seca rama
recogieron temblorosas tus suaves
manos,
por dentro llorando, riendo por
fuera.
Tu calor y ternura, hicieron el
milagro.
Y se volvieron alas que mil
cielos viajaron.
Fuimos llenando los espacios
carentes,
desde tu corazón dolorido,
indiferente,
como con gotas de sangre por fin
latieron.
Fuiste inspirando mi piel, y
escribiendo
mi inmóvil lago de palabras en
una catarata.
Ya transito ahora el camino del
regreso,
sin quimeras huecas, ni edenes
virtuosos.
No persigo mariposas, ni sueños
inmaculados.
He llegado a mi jardín, ayer
seco, abandonado,
con las manos vacías, y los pies
descalzos.
¡Pero hoy es un edén de Dioses
soberanos!
Han nacido rosas, percibo sus
fragancias,
mientras bebo gota a gota las
remembranzas.
Te agradezco que abrieras mi
vocabulario,
para así traducir del Cielo su
diccionario.

ENCONTRARTE
Encontrarte fue encontrar la luz
de la luna.
Con su noche, así despertó una
flor inmóvil
que hasta ese momento en mi alma
dormía.
¡No me quito el mérito de darme
vida un día!
Fueron como fragancias de cobre y
oro,
con que perfumaste mis tristes
jardines.
Ahora ya no estarán marchitos los
trigales
que en gran medida busqué un
ansiado día.
Antes tenía un bosque lleno de
hermosura,
donde musas y diosas sigilosas
bailaban
pero sin la flor música de una
alegría.
La encontré esa noche cuando mi
alma lloraba
como pétalo sediento de una rosa
sin espinas.
Como Estrella matutina un solo
día se abriría.

UN NUEVO JARDÍN
Hoy le brindo gracias a la
increíble Vida,
por su Flor Eterna que fácilmente
olvida,
los intensos fragores de tantas
batallas.
Cierra mi boca, las voces de mi
mente calla.
Oh, Vida. Somos la tierra y el
Cielo unidos,
bailando con un tambor de
rítmicos latidos.
Renunciando al dolor, todo Tú
eres Calma,
y con tu palabra Poesía encuentro
mi alma.
Luchando por otros, tuve mi
jardín enfermo,
olvidando cualquier noche triste
y nublada,
y no calculé que secó mis flores,
despiadada.
Hoy ya se fueron cayendo las
algas pesadas,
dándole al señor tiempo la
verdadera razón,
para renovar mi flamante jardín
corazón.

Ludy Mellt Sekher©
http://www.sekher.com