Es muy grato recibir la pluma romántica con magia de una gran poeta, es el presidente la Asociación Argentina de Escritores SADE- Villa María-Córdoba, prologuista y presentador de varios libros en papel de poetas de trayectoria, participa en numerosas antologías y posee los siguientes libros en papel editados:

 Después de Ayer – Año 1987,

Encargos del Alma – Año 1998 .

La memoria de los sueños  - Año 2001

¡ bienvenido !

Eduardo César Belloccio

Locura poética te recibe con gran alegría 

Marcelo Romano

 

      ESTA MAÑANA


Esta mañana
he despertado afónico. 

Yo, que tengo la voz clara;
que duermo con un pañuelo de seda
rodeándome la garganta;
que no fumo ni bebo alcohol,
que me cuido del frío de este tiempo;
que nunca levanto la voz;
que no canto, que no tomo helados;
que me lavo los dientes y me limpio
la garganta con agua natural.

Yo, que todo el día me protejo el cuello
con una corbata;
que guardo eternos momentos de silencio,
y que respiro siempre por la nariz,
no puedo encontrar la razón de mi afonía.

Debe ser que anoche, en sueños,
grité tu nombre.


Eduardo César Belloccio

Amarte así


Puedo amarte sin historia
sin tiempo, sin testigos.
Amar el río de tu sangre,
el mar profundo de tus ojos
y naufragar amando aún tus besos.

Puedo amar tu corazón y sus latidos
y amar las ruinas de tus recuerdos,
los cinco sentidos tuyos
y el absurdo de tus desvelos.
Amar tu voz que me estremece
y el sol que palpita en tu pecho.
Amar tu frente y los dedos de tus manos
que acarician en mi cielo.

Puedo amarte las penas, la sonrisa
y tu Dios bueno...
y los segundos y las horas
que vuelas en mi sueño.

Puedo amar el ocaso que transite por tu pelo.
Y cuando el telón de la vida caiga triste
como un velo,
amarte como nunca,
más que nunca también puedo.

Eduardo César Belloccio


CONTRAPOSICIONES


Es tu olvido el que me ronda. 
Es tu sombra que me acecha. 
Es tu engaño el que me hostiga.
Es tu tiempo que se va.
Es mi sueño el que te eleva. 
Es mi sangre que te aclama. 
Es mi pulso el que te abraza. 
Es mi vida que se da. 


Eduardo César Belloccio


PASAJEROS DEL TIEMPO



La vida trajo el encuentro, entre el apuro y la calma, 
¿será en la Gruta de Pompeya o en una caverna del alma? 
Como el pan y el vino que la liturgia reclama,
ya en penumbras, de la virgen su morada,
juntas las manos, juntos los ojos, juntas las almas,
solo nosotros dos en comunión de esperanzas.

Buscamos sueños perdidos en los espejos de la cara,
con las manos enlazadas para aferrar la nostalgia.
Las manos, esos espejos, con sus caricias delatan
que el tiempo no ha pasado, apenitas si aguardaba.

Palmas y dorsos, piel y fogata, encendieron aquella luz
que estremeció cuerpo y alma, sin ayeres ni distancias.
Fuimos pecado de atardecer, quietud y agonía de retamas.
Pobre virgen de Pompeya, no le dedicamos su plegaria.

Eduardo César Belloccio



SUEÑO DE BUENOS AIRES


No sé, no puedo explicar si fue un sabor,
un color o un perfume que me fue dejando el día.
Tal vez, fue un pensamiento aletargado
o alguna voz que encendió el alma mía.

El sueño, ese sentimiento indómito
que convierte en realidad las utopías,
despertó los recuerdos de una noche en Buenos Aires,
y de un beso que nunca fue beso en la vigilia.

Pero... no hay otoños ni olvidos para siempre,
ni vientos que azoten las caricias,
ni auroras que acusen a destiempo,
ni lluvias que mojen las cenizas.

Tu imagen regresa a mí, como un talismán
que roza la noche trayendo profecías.
Ningún milagro te ha salvado de mis sueños,
ni de lo que tengo... para soñarte todavía.


del libro “La memoria de los sueños”
Eduardo César Belloccio
García Lorca 134 Tel. (0353) 491-0878 – Villa Nueva
E-mail: elpoeta@infovia.com.ar





Português: Rosenna



ESTA MANHÃ

Esta manha
acordei afônico. 
Eu, que tenho a voz clara;
que durmo com um cachecol de seda
rodeando-me a garganta;
que não fumo nem bebo álcool,
que me cuido do frio deste tempo;
que nunca levanto a voz;
que não canto, que não tomo sorvetes;
que escovo os dentes e me limpo
a garganta com água natural.

Eu, que todo o dia me protejo o pescoço 
com uma gravata;
que guardo eternos momentos de silêncio,
e que respiro sempre pelo nariz,
não posso encontrar a razão de minha afonia.

Deve ser que anoite, em sonhos,
gritei teu nome.


Eduardo César Belloccio

Amar-te asim

Posso te amar sem história
sem tempo, sem testemunhas.
Amar o rio de tua sangue,
o mar profundo dos teus olhos
e naufragar amando ainda teus beijos.

Posso amar teu coração e seus latejos 
e amar as ruínas de tuas lembranças,
os cinco sentidos teus
e o absurdo dos teus desvelos.
Amar tua voz que me estremece
e o sol que palpita em teu peito.
Amar tua testa e os dedos de tuas mãos 
que acariciam em meu céu.

Posso te amar as tristezas, o sorriso 
e teu Deus bom...
e os segundos e as horas
que voltes no meu sonho.

Posso amar o ocaso que transite por teu cabelo.
E quando o telão da vida caia triste
como um véu,
amar-te como nunca,
mais que nunca também posso.

Eduardo César Belloccio


CONTRAPOSIÇÕES


É teu esquecimento o que me ronda. 
É tua sombra que me espreita. 
É teu engano o que me fustiga.
É teu tempo que se vai.
É meu sonho o que te eleva. 
É minha sangue que te aclama. 
É meu pulso o que te abraça. 
É minha vida que se dá. 

Eduardo César Belloccio


PASSAGEIROS DO TEMPO


A vida trouxe o encontro, entre a pressa e a calma, 
será na Gruta de Pompéia ou em uma caverna da'lma?
Como o pão e o vinho que a liturgia reclama,
já em trevas, da virgem sua morada,
juntas as mãos, juntos os olhos, juntas as almas,
só nós dois em comunião de esperanças..

Procuramos sonhos perdidos nos espelhos da face,
com as mãos enlaçadas para aferrar a nostalgia.
As mãos, esses espelhos, com suas carícias delatam
que o tempo não passou, apenas se aguardava.

Palmas e dorsos, pele e labareda, acenderam aquela luz 
que estremeceu corpo e alma, sem ontens nem distâncias.
Fomos pecado de entardecer, quietude e agonia de giestas.
Pobre virgem de Pompéia, não lhe dedicamos sua prece.

Eduardo César Belloccio


SONHO DE BUENOS AIRES


Não sei, não posso explicar se foi um sabor,
uma cor ou um perfume que me foi deixando o dia.
Talvez, foi um pensamento aletargado
ou alguma voz que acendeu a minh'alma.

O sonho, esse sentimento indômito
que converte em realidade as utopías,
despertou as lembranças de uma noite em Buenos Aires,
e de um beijo que nunca foi beijo na vigília.

Mas... não há outonos nem esquecimentos para sempre,
nem ventos que açoitem as carícias, 
nem auroras que acusem a destempo,
nem chuvas que molhem as cinzas.

Tua imagem regressa a mim, como um talismã
que roça a noite trazendo profecias.
Nenhum milagre te salvou de meus sonhos, 
nem do que tenho... para ainda sonhar-te.



Do livro “A memória dos sonhos”


Eduardo César Belloccio
García Lorca 134 Tel. (0353) 491-0878 – Villa Nueva
E-mail: elpoeta@infovia.com.ar




                             

 

 

 

 

 

 

 

 

                                

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