UNA ROCA Y UNA FLOR

Violeta Molina

 

PARA SER FELIZ

Aquella  hermosa tarde de abril, el pasto era verde y se había cobijado con una sábana de rocío y flores diminutas de varios colores.

Cerca, un pequeño nacimiento de agua, parecía esconder el secreto de la tierra.

El agua al correr siempre me ha dado la sensación de ser como la vida, que nunca se detiene, que se hace de instantes, en que ningún   momento es igual a otro, y sin embargo parecieran ser una repetición eterna. La vida es así, se va con tanta velocidad que no la notamos, arrastrando con ella nuestra juventud, nuestros sueños, nuestras fuerzas, pero aun así no podemos evitar que vengan nuevos días con nuevas cosas … que también pasaran.

Incluso nosotros pasamos, con toda nuestra soberbia, somos como una hojarasca que es arrastrada, lo entendamos o no, desde que fuimos estamos destinados a dejar de ser; otros vendrán y serán y también pasaran.

Cuantas veces siendo niña desee retener un poco de agua entre mis manos apretadas; por más que lo intenté, el agua se escurrió, a veces de prisa, a veces despacio, pero siempre se fue.

Y siendo adulta cuantas veces soñé con poder retener entre mis brazos o frente a mis ojos aquello que amé, que me hizo feliz, y sin embargo  también se fue; a veces despacio como no queriendo, y a veces,  repentinamente, sin decir adiós.

 Cuándo seré mujer mamá ? - le pregunte en aquélla tarde  a mi madre mientras nos sentábamos  en la grama para saborear un mango, bajo aquél hermoso árbol de maquilishuat.-

Y tú para qué quieres ser mujer? –ella inquirió-

Para ser feliz, le contesté. – ella rió-

 

Ahora me pregunto, qué es ser feliz? Cuando es feliz el ser humano?

 

La Tierra es una mujer

 

Durante aquéllas vacaciones volví a ese lugar un día con mi padre y mi hermano, le ayudamos a abrir un hoyo profundo donde él sembró un arbusto, dijo que un día sería tan hermoso y grande como aquél maquilishuat ,  que en él anidarían muchos lindos pajaritos, y que tendría unas preciosas flores. Ese árbol creció y en verdad es uno de los maquilishuat más  frondosos y llenos de vida que he visto.

Años después, en otro espacio verde, junto a otros maquilishuat enterré a mi hijo.

El fue el fruto de mi vientre, lo amé, lo ví crecer, le enseñé a sembrar y cuidar de las plantas, de la tierra, ahora es la tierra la que lo arrulla como un día yo lo hice al pie de su cuna.

De todo esto  comprendí que la tierra es mujer, misericordiosa,  como una madre, sabia  como una abuela, ella constantemente da su fruto, sus hijos lo disfrutan y dependen de él, pero jamas lo agradecen.

Si la tierra  pudiera llorar inundaría las costas, diría un basta estremecedor, si la tierra pudiera sentarse sobre la tumba de la humanidad a lamentarse por sus muertos, y nos contara la historia de una raza que mata, destruye y extermina; sería un estremecimiento para el hombre saber que   no ha devuelto vida por vida.

Me parece que la  mujer también es así, entrega su fruto y lo da con  generosidad, extiende sus brazos para abrigar y dar calor, pero la vida se encarga de  devorar el fruto y dejar sus brazos vacíos.

No sé que sentiría la humanidad si todas las mujeres juntas muertas y vivas, lloráramos un día, por los hijos perdidos, por el hambre, por el frío del recién nacido, por la incomprensión y el abuso.

Por que la mujer, como la tierra, fue creada para ser madre, para entregar  sin límite, para  ofrecer su regazo y su protección, como la tierra, la mujer sabe ser fuerte, hospitalaria, permanente, como la tierra la mujer ….sabe llorar sin lágrimas.

La mujer entrega el fruto de su vientre a la tierra para que la habite y la cuide…al final, la tierra abre su vientre para recibir y cuidar para siempre de nuestros hijos.

Sin duda, hay  una conexión entre la tierra y la mujer.

Y pienso, que  el ser humano será feliz el día que no quiera poseer la tierra, sino disfrutarla y compartirla  con todos sus  hermanos……y ésta desborde sobre él su corazón de madre

La luna es una mujer, puntual,  fiel, atenta…

También las noches eran hermosas en el ranchito de mis abuelos…  nos gustaba salir a atrapar  luciérnagas, corríamos y saltábamos como conejos en medio de las huertas de plátano y los palos de jocote, no teníamos miedo,   y cómo tenerlo? La luna en aquéllas inolvidables noches era una vigilante y brillante compañera,…..

En algún lugar leí que la luna es la lámpara de Dios y que como Dios no duerme, ella nunca se apaga, yo creo además que la luna es una especie de niñera nocturna, de vigilante y celeste policía.

Ella cuida desde su torre invisible a los niños y anota todas las acciones malas de los hombres y sufre mucho por ellos…para la luna, nunca dejamos de ser niños pequeños.

La mujer es un poco así…..acostumbrada a vigilar mientras otros duermen, acostumbrada a brillar en medio de la oscuridad.

Porque hay momentos tan oscuros,  dolorosos y  amargos, en que no atinamos a ver más que tinieblas  y tenemos miedo de dar otro paso porque sentimos que  frente a nosotros está un abismo.

En momentos así que yo he vivido, los hombros fuertes que me sostuvieron y las palabras  sabias que me consolaron las proporcionaron mujeres.

Mujeres que se volvieron  fuertes después de muchos golpes, que se volvieron luz a fuerza de llorar tanto, que se volvieron  vigilantes porque han sufrido

Porque la mujer sabe aprovechar las cosas difíciles y los mas terribles golpes para elevarse en una torre invisible y alcanzar el cielo con su oración.

Porque la mujer sabe aprovechar las experiencias de la vida y los momentos tenebrosos para volverlos luz y brilla para que otros no se abrumen en medio de sus noches.

La luna es físicamente un cuerpo celeste, un instrumento de Dios, pero su presencia es  para iluminar a los hombres e   influir en las cosechas.

La mujer físicamente pertenece a la tierra, sabe que es polvo y al polvo volverá, pero su espíritu es capaz de reconocer  la voz de Dios y  tomar de El su paz y su luz  e iluminar a quienes ama.

Si, creo que  hay una conexión  entre la mujer y la luna, ambas pertenecen a Dios, ambas bendicen la tierra.

El  ser humano sería más feliz, si entendiera que aunque está en la tierra no pertenece a ella, sino a Dios y mirara para el cielo buscando verdadera luz.

La muerte es una mujer, cruel, misteriosa, poderosa.

Mis hermanos y yo, recogimos en el campo una avecilla, tenía un plumaje de  fuerte color naranja y la cabeza negra, era bella, esa mañana temprano había pasado rauda por la cocina, pero horas después, mi hermano la descubrió entre los matorrales, estaba herida, dijeron que talvez unos muchachos traviesos le lanzaron piedras con hondilla.

El lugar en que mi abuelo guardaba la leña, se convirtió en nuestro hospital, llevamos toallas para hacerle una cama y agua para que bebiera, a fuerza de tanto ruego el abuelo le  curó el ala. – este animal no va a vivir- dijo- porque no solamente tiene herida el ala, sino que trae otros golpes.

Pero nosotros decididos a salvarle la vida, cuidamos de ella, le tratábamos de dar comida y agua, estábamos pendientes de sus movimientos. Aun así, al día siguiente murió, la encontramos tan tiesa y helada  que parecía de alambre. Lloré mucho!!!! Pero no tanto como el día en que la muerte repentinamente me arrebató un hijo.!!!

Qué dolorosa es la muerte!!!! Cuánto daño es capaz de hacer!!!

Mujer, no te conviertas en muerte, si en tu vientre crece una flor deja que viva, tu vientre es vida no cementerio.

No te conviertas en muerte, que de tu boca salga la palabra que da  esperanza y valor, no hables maldición, ni pesimismo, tu voz es una alondra para cantarle a Dios no un arma para asesinar al hombre.

No te conviertas en muerte,  deja que de tu corazón escapen para siempre los malos recuerdos y el rencor, cámbialos por  ganas de vivir, de amar y ser amada.

No te conviertas en muerte, no enseñes a tus hijos a mentir, a amar los placeres, ni a vanagloriarse,  enseña a tus hijos a  amar, perdonar, trabajar y tener fe.

 

Porque tú mujer tienes mas poder que la muerte, cuando siembras vida….

La muerte, es solo una enviada, puede quitarnos a nuestros seres amados temporalmente, puede truncar muchos sueños puede golpearnos y hacernos llorar, pero no tiene el control de la vida, porque la vida continuará en otro espacio, en otro sistema de cosas, en las manos de Dios.

Y tampoco podrá nunca matar los recuerdos, el amor, la esperanza y la paz, la muerte no podrá quitarte a quienes amaste porque ellos están en tu corazón.

Tú  mujer, tienes el poder de creer en la  vida, tienes el poder de sembrar, y un día cosechar, no temas, aunque se haya ido de la tierra a quien amabas, cree y lo reencontraras.  Es solo que,  también hay una conexión entre la muerte y la mujer, la mujer es un instrumento para traer vida, la muerte es un instrumento para trasladarnos a otra manera de vivir.

El ser humano sería mas feliz, si dejara de temerle a la muerte  y  se convenciera de  que esta vida terrena es temporal  e inferior a la que le espera en Dios…

Eva era una mujer, y por eso la culpa es femenina…..

Mi abuelita, leía para  nosotros la Biblia, era una versión muy antigua, y yo, que siempre tuve una vívida imaginación, al escuchar sobre Eva, creía ver a aquélla bella mujer correteando como una niña en medio de la hermosura del campo mas fértil y puro que cualquier persona pudiera soñar; la imaginaba riendo con todas sus ganas y dejando que su largísimo cabello retozara con el viento.

Y me erizaba al pensar en aquella astuta y malvada serpiente acechándola, esperando el momento justo para acercarse y engañarla. No creo que aquélla haya sido la única conversación entre la serpiente y Eva, pienso mas bien que primero se mostró como su amiga, conoció sus gustos, sus debilidades, sus dudas, y se ganó su confianza, Eva la escuchó porque estaba acostumbrada a sus consejos y a su “amistad”. Me daba rabia pensar que todavía fue tan mezquina que no conforme con haber ella desobedecido, hizo uso de los mismos métodos que la serpiente y  sedujo a su marido, haciéndolo caer en la misma trampa. Obviamente, como todos, no puedo dejar de reconocer que Eva es culpable, pero ya no la detesto por lo que hizo.

Una tarde antes del final de nuestras vacaciones,  me acerqué a la cocina, aquella cocina con horno de barro era el santuario de mi abuelita, todo estaba ahí en perfecto orden y siempre había un delicioso olor a café.

Mi abuelita preparaba algo para cocinar y me senté por ahí, observándola, después de unos momentos le dije: Abuelita, si esa tarada de Eva no hubiera pecado, usted no tendría que trabajar, y mi hermanita no tendría gripe, y viviríamos todos en el campo, comiendo fruta y jugando con los animales verdad?

Creo que si- respondió un poco distraída-

Esa Eva es una dunda, le dije

Ella me miró, sonrió con ternura, dejó lo que hacía y me hizo señas para que me acercara…no hija- dijo acariciándome el cabello- Eva era solo una mujer.

Mentiría si dijera que en ese momento entendí lo que me quiso decir, pero ahora, que al fin  soy mujer, creo entender

La mujer es y siempre será capaz de confiar, de creer ciegamente, y quizás todo lo pierda al ser traicionada, pero es un precio que siempre está dispuesta a pagar, porque la mujer cuando entrega su confianza, su amistad y su amor, lo hace sin reserva.

 Y si, existe una conexión muy profunda entre Dios y la mujer, la mujer confió en la serpiente, Dios ha confiado en el ser humano.

El ser humano sería más feliz, si a su vez,  confiara plenamente en Dios

ROCA Y FLOR

El día de la despedida llegó, aquélla fue la última vacación que disfruté de la compañía de mi abuela en la casita  de campo, pues ella perdió la vista y tuvo que  trasladarse a la ciudad, un tiempo después murió.

Ahora recuerdo sus lecturas bíblicas tan lejanas, la preciosa anciana, aunque muy poco instruida, tenía una  gracia especial para leer, siempre la recordaré con su cabello gris, largo, peinado en trenzas y su peineta de carey, ella  sembró en mí el amor a Dios.

Mis hermanos y yo, escuchábamos su lectura, entre risas y caritas de aburrimiento, distrayéndonos de vez en cuando, al cantar un grillo o pasar un pato.

Yo deseaba ser mujer,  creía que la vida era divertida cuando se crece y se es mamá y se puede dar ordenes a los pequeños, cuando se tiene dinero propio para comprar dulces y  cuando se puede usar zapatos de tacón alto, y  brassier.

Pero la vida me enseñó que ser mujer es mucho más, más que el rubor en las mejillas, los peinados en el salón de belleza, el perfume  y las medias.

Ser mujer es toda una responsabilidad, es forjar una familia y conducirla en una dirección;   acariciar el vientre y sentir la vida que palpita;  dejar las muñecas  para tener hijos y amamantarlos;  tomar de las manos un niño y enseñarle a caminar, estar dispuesta a darlo todo por el hogar, ser mujer es luchar, trabajar, crear, soñar, no dejarse vencer. Creo que las mujeres de mi tierra aunque formadas muchas veces a base de llanto,  desilusión y  fracaso, son capaces de surgir una y otra vez con renovadas fuerzas y con mas profundo amor.

Yo misma me sorprendo, pero no es exagerar, la mujer es la más cercana colaboradora de Dios en la formación de las generaciones; porque es la mujer la que mece la cuna, la que alimenta y educa, la que produce hombres y mujeres para mañana.

Si ahora mi madre me preguntara de nuevo, y tú para qué quieres ser mujer?

Le respondería: deseo ser una verdadera mujer, para ser una bendición.

Y por fin, la vacación terminó, recuerdo que subimos al auto con nuestras bolsas de ropa y juguetes, me senté en el asiento trasero y miré hacia atrás, lentamente se perdió en la distancia la figura de aquella anciana dulce y sencilla que acarició mi frente de niña, y me llenó tantas veces de besos.

 

Aquella es la misma figura que se yergue en mis recuerdos, la de una madre abnegada y  valiente que  sacó adelante en medio de la pobreza a 18 hijos, la de una esposa fiel y cariñosa que atendió y cuidó a su marido hasta que los separó la muerte, la de una salvadoreña honrada y trabajadora que  se tragaba sus sufrimientos y  sonreía en todo momento, que sabía regalar con generosidad y compartir, que sabía  consolar y guardar silencio.

 

Ella fue una verdadera mujer, cuyo nombre no está escrito en las enciclopedias ni en los libros de personajes famosos, pero está escrito en mi corazón y en la historia de tantas y tantas mujeres que en el mundo, son como ella, una roca sólida e inamovible, y una  flor suave y  perfumada.

VIOLETA MOLINA

El Salvador

 

 

 

 

 

 

     

   

 

 

 

 

 

 

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