La Tierra es una
mujer
Durante aquéllas
vacaciones volví a ese lugar un día con mi padre y mi hermano, le ayudamos a
abrir un hoyo profundo donde él sembró un arbusto, dijo que un día sería tan
hermoso y grande como aquél maquilishuat , que en él anidarían muchos
lindos pajaritos, y que tendría unas preciosas flores. Ese árbol creció y en
verdad es uno de los maquilishuat más frondosos y llenos de vida que he
visto.
Años después, en
otro espacio verde, junto a otros maquilishuat enterré a mi hijo.
El fue el fruto de
mi vientre, lo amé, lo ví crecer, le enseñé a sembrar y cuidar de las
plantas, de la tierra, ahora es la tierra la que lo arrulla como un día yo
lo hice al pie de su cuna.
De todo esto
comprendí que la tierra es mujer, misericordiosa, como una madre, sabia
como una abuela, ella constantemente da su fruto, sus hijos lo disfrutan y
dependen de él, pero jamas lo agradecen.
Si la tierra
pudiera llorar inundaría las costas, diría un basta estremecedor, si la
tierra pudiera sentarse sobre la tumba de la humanidad a lamentarse por sus
muertos, y nos contara la historia de una raza que mata, destruye y
extermina; sería un estremecimiento para el hombre saber que no ha
devuelto vida por vida.
Me parece que la
mujer también es así, entrega su fruto y lo da con generosidad, extiende
sus brazos para abrigar y dar calor, pero la vida se encarga de devorar el
fruto y dejar sus brazos vacíos.
No sé que sentiría
la humanidad si todas las mujeres juntas muertas y vivas, lloráramos un día,
por los hijos perdidos, por el hambre, por el frío del recién nacido, por la
incomprensión y el abuso.
Por que la mujer,
como la tierra, fue creada para ser madre, para entregar sin límite, para
ofrecer su regazo y su protección, como la tierra, la mujer sabe ser fuerte,
hospitalaria, permanente, como la tierra la mujer ….sabe llorar sin
lágrimas.
La mujer entrega el
fruto de su vientre a la tierra para que la habite y la cuide…al final, la
tierra abre su vientre para recibir y cuidar para siempre de nuestros hijos.
Sin duda, hay una
conexión entre la tierra y la mujer.
Y pienso, que el
ser humano será feliz el día que no quiera poseer la tierra, sino
disfrutarla y compartirla con todos sus hermanos……y ésta desborde sobre él
su corazón de madre
La luna es una
mujer, puntual, fiel, atenta…
También las noches
eran hermosas en el ranchito de mis abuelos… nos gustaba salir a atrapar
luciérnagas, corríamos y saltábamos como conejos en medio de las huertas de
plátano y los palos de jocote, no teníamos miedo, y cómo tenerlo? La luna
en aquéllas inolvidables noches era una vigilante y brillante compañera,…..
En algún lugar leí
que la luna es la lámpara de Dios y que como Dios no duerme, ella nunca se
apaga, yo creo además que la luna es una especie de niñera nocturna, de
vigilante y celeste policía.
Ella cuida desde su
torre invisible a los niños y anota todas las acciones malas de los hombres
y sufre mucho por ellos…para la luna, nunca dejamos de ser niños pequeños.
La mujer es un poco
así…..acostumbrada a vigilar mientras otros duermen, acostumbrada a brillar
en medio de la oscuridad.
Porque hay momentos
tan oscuros, dolorosos y amargos, en que no atinamos a ver más que
tinieblas y tenemos miedo de dar otro paso porque sentimos que frente a
nosotros está un abismo.
En momentos así que
yo he vivido, los hombros fuertes que me sostuvieron y las palabras sabias
que me consolaron las proporcionaron mujeres.
Mujeres que se
volvieron fuertes después de muchos golpes, que se volvieron luz a fuerza
de llorar tanto, que se volvieron vigilantes porque han sufrido
Porque la mujer sabe
aprovechar las cosas difíciles y los mas terribles golpes para elevarse en
una torre invisible y alcanzar el cielo con su oración.
Porque la mujer sabe
aprovechar las experiencias de la vida y los momentos tenebrosos para
volverlos luz y brilla para que otros no se abrumen en medio de sus noches.
La luna es
físicamente un cuerpo celeste, un instrumento de Dios, pero su presencia es
para iluminar a los hombres e influir en las cosechas.
La mujer físicamente
pertenece a la tierra, sabe que es polvo y al polvo volverá, pero su
espíritu es capaz de reconocer la voz de Dios y tomar de El su paz y su
luz e iluminar a quienes ama.
Si, creo que hay
una conexión entre la mujer y la luna, ambas pertenecen a Dios, ambas
bendicen la tierra.
El ser humano sería
más feliz, si entendiera que aunque está en la tierra no pertenece a ella,
sino a Dios y mirara para el cielo buscando verdadera luz.
La muerte es una
mujer, cruel, misteriosa, poderosa.
Mis hermanos y yo,
recogimos en el campo una avecilla, tenía un plumaje de fuerte color
naranja y la cabeza negra, era bella, esa mañana temprano había pasado rauda
por la cocina, pero horas después, mi hermano la descubrió entre los
matorrales, estaba herida, dijeron que talvez unos muchachos traviesos le
lanzaron piedras con hondilla.
El lugar en que mi
abuelo guardaba la leña, se convirtió en nuestro hospital, llevamos toallas
para hacerle una cama y agua para que bebiera, a fuerza de tanto ruego el
abuelo le curó el ala. – este animal no va a vivir- dijo- porque
no solamente tiene herida el ala, sino que trae otros golpes.
Pero nosotros
decididos a salvarle la vida, cuidamos de ella, le tratábamos de dar comida
y agua, estábamos pendientes de sus movimientos. Aun así, al día siguiente
murió, la encontramos tan tiesa y helada que parecía de alambre. Lloré
mucho!!!! Pero no tanto como el día en que la muerte repentinamente me
arrebató un hijo.!!!
Qué dolorosa es la
muerte!!!! Cuánto daño es capaz de hacer!!!
Mujer, no te
conviertas en muerte, si en tu vientre crece una flor deja que viva, tu
vientre es vida no cementerio.
No te conviertas en
muerte, que de tu boca salga la palabra que da esperanza y valor, no hables
maldición, ni pesimismo, tu voz es una alondra para cantarle a Dios no un
arma para asesinar al hombre.
No te conviertas en
muerte, deja que de tu corazón escapen para siempre los malos recuerdos y
el rencor, cámbialos por ganas de vivir, de amar y ser amada.
No te conviertas en
muerte, no enseñes a tus hijos a mentir, a amar los placeres, ni a
vanagloriarse, enseña a tus hijos a amar, perdonar, trabajar y tener fe.
Porque tú mujer
tienes mas poder que la muerte, cuando siembras vida….
La muerte, es solo
una enviada, puede quitarnos a nuestros seres amados temporalmente, puede
truncar muchos sueños puede golpearnos y hacernos llorar, pero no tiene el
control de la vida, porque la vida continuará en otro espacio, en otro
sistema de cosas, en las manos de Dios.
Y tampoco podrá
nunca matar los recuerdos, el amor, la esperanza y la paz, la muerte no
podrá quitarte a quienes amaste porque ellos están en tu corazón.
Tú mujer, tienes el
poder de creer en la vida, tienes el poder de sembrar, y un día cosechar,
no temas, aunque se haya ido de la tierra a quien amabas, cree y lo
reencontraras. Es solo que, también hay una conexión entre la muerte y la
mujer, la mujer es un instrumento para traer vida, la muerte es un
instrumento para trasladarnos a otra manera de vivir.
El ser humano sería
mas feliz, si dejara de temerle a la muerte y se convenciera de que esta
vida terrena es temporal e inferior a la que le espera en Dios…
Eva era una mujer, y
por eso la culpa es femenina…..
Mi abuelita, leía
para nosotros la Biblia, era una versión muy antigua, y yo, que siempre
tuve una vívida imaginación, al escuchar sobre Eva, creía ver a aquélla
bella mujer correteando como una niña en medio de la hermosura del campo mas
fértil y puro que cualquier persona pudiera soñar; la imaginaba riendo con
todas sus ganas y dejando que su largísimo cabello retozara con el viento.
Y me erizaba al
pensar en aquella astuta y malvada serpiente acechándola, esperando el
momento justo para acercarse y engañarla. No creo que aquélla haya sido la
única conversación entre la serpiente y Eva, pienso mas bien que primero se
mostró como su amiga, conoció sus gustos, sus debilidades, sus dudas, y se
ganó su confianza, Eva la escuchó porque estaba acostumbrada a sus consejos
y a su “amistad”. Me daba rabia pensar que todavía fue tan mezquina que no
conforme con haber ella desobedecido, hizo uso de los mismos métodos que la
serpiente y sedujo a su marido, haciéndolo caer en la misma trampa.
Obviamente, como todos, no puedo dejar de reconocer que Eva es culpable,
pero ya no la detesto por lo que hizo.
Una tarde antes del
final de nuestras vacaciones, me acerqué a la cocina, aquella cocina con
horno de barro era el santuario de mi abuelita, todo estaba ahí en perfecto
orden y siempre había un delicioso olor a café.
Mi abuelita
preparaba algo para cocinar y me senté por ahí, observándola, después de
unos momentos le dije: Abuelita, si esa tarada de Eva no hubiera pecado,
usted no tendría que trabajar, y mi hermanita no tendría gripe, y
viviríamos todos en el campo, comiendo fruta y jugando con los animales
verdad?
Creo que si-
respondió un poco distraída-
Esa Eva es una
dunda, le
dije
Ella me miró, sonrió
con ternura, dejó lo que hacía y me hizo señas para que me acercara…no
hija- dijo acariciándome el cabello- Eva era solo una mujer.
Mentiría si dijera
que en ese momento entendí lo que me quiso decir, pero ahora, que al fin
soy mujer, creo entender
La mujer es y
siempre será capaz de confiar, de creer ciegamente, y quizás todo lo pierda
al ser traicionada, pero es un precio que siempre está dispuesta a pagar,
porque la mujer cuando entrega su confianza, su amistad y su amor, lo hace
sin reserva.
Y si, existe una
conexión muy profunda entre Dios y la mujer, la mujer confió en la
serpiente, Dios ha confiado en el ser humano.
El ser humano sería
más feliz, si a su vez, confiara plenamente en Dios
ROCA Y FLOR
El día de la
despedida llegó, aquélla fue la última vacación que disfruté de la compañía
de mi abuela en la casita de campo, pues ella perdió la vista y tuvo que
trasladarse a la ciudad, un tiempo después murió.
Ahora recuerdo sus
lecturas bíblicas tan lejanas, la preciosa anciana, aunque muy poco
instruida, tenía una gracia especial para leer, siempre la recordaré con su
cabello gris, largo, peinado en trenzas y su peineta de carey, ella sembró
en mí el amor a Dios.
Mis hermanos y yo,
escuchábamos su lectura, entre risas y caritas de aburrimiento,
distrayéndonos de vez en cuando, al cantar un grillo o pasar un pato.
Yo deseaba ser
mujer, creía que la vida era divertida cuando se crece y se es mamá y se
puede dar ordenes a los pequeños, cuando se tiene dinero propio para comprar
dulces y cuando se puede usar zapatos de tacón alto, y brassier.
Pero la vida me
enseñó que ser mujer es mucho más, más que el rubor en las mejillas, los
peinados en el salón de belleza, el perfume y las medias.
Ser mujer es toda
una responsabilidad, es forjar una familia y conducirla en una dirección;
acariciar el vientre y sentir la vida que palpita; dejar las muñecas para
tener hijos y amamantarlos; tomar de las manos un niño y enseñarle a
caminar, estar dispuesta a darlo todo por el hogar, ser mujer es luchar,
trabajar, crear, soñar, no dejarse vencer. Creo que las mujeres de mi tierra
aunque formadas muchas veces a base de llanto, desilusión y fracaso, son
capaces de surgir una y otra vez con renovadas fuerzas y con mas profundo
amor.
Yo misma me
sorprendo, pero no es exagerar, la mujer es la más cercana colaboradora de
Dios en la formación de las generaciones; porque es la mujer la que mece la
cuna, la que alimenta y educa, la que produce hombres y mujeres para mañana.
Si ahora mi madre me
preguntara de nuevo, y tú para qué quieres ser mujer?
Le respondería:
deseo ser una verdadera mujer, para ser una bendición.
Y por fin, la
vacación terminó, recuerdo que subimos al auto con nuestras bolsas de ropa y
juguetes, me senté en el asiento trasero y miré hacia atrás, lentamente se
perdió en la distancia la figura de aquella anciana dulce y sencilla que
acarició mi frente de niña, y me llenó tantas veces de besos.
Aquella es la misma
figura que se yergue en mis recuerdos, la de una madre abnegada y valiente
que sacó adelante en medio de la pobreza a 18 hijos, la de una esposa fiel
y cariñosa que atendió y cuidó a su marido hasta que los separó la muerte,
la de una salvadoreña honrada y trabajadora que se tragaba sus sufrimientos
y sonreía en todo momento, que sabía regalar con generosidad y compartir,
que sabía consolar y guardar silencio.
Ella fue una
verdadera mujer, cuyo nombre no está escrito en las enciclopedias ni en los
libros de personajes famosos, pero está escrito en mi corazón y en la
historia de tantas y tantas mujeres que en el mundo, son como ella, una roca
sólida e inamovible, y una flor suave y perfumada.