|
Entre los vencidos
Al cabo aquí me tienes,
herida y derrotada
Me coloco una vez màs entre los vencidos
Será verdad, por tanto, que eres mi
amigo
Y este sufrimiento que sostengo
me prueba cada día en la vida
Así soy yo,
así, y no de otra manera,
no puedo contentarte
aunque quisiera
A veces resbala entre mis manos
la esperanza
y huyo como un cobarde
entre la noche
Y en la mañana,
ya vencida y derrotada,
busco una nueva coartada.
Vencida llego
no preguntes por qué muero
Sólo siéntate cerca,
aquí, a mi lado ,
y en este silencio derrotado
devuélveme con tu mirada
una esperanza renovada
Soledad Hernandez
España

Silencio y
estrellas
Déjame aquí en esta lluvia de estrellas
lejos de aquel torrente
Llegó la lluyia
llegó aquel agua que lo arrastraba todo
Llego con la fuerza de mil mares,
¡Pero no era el mar!
No pude fundirme en sus olas
para iniciar el viaje a este cielo de
estrellas
Barro, sólo barro
Barro y gritos
Barro porque en nuestros hogares no hay
bahías,
ni bellas casas con corredores y amplias
ventanas,
ni marineros que nos lleven a surcar los
mares
Apenas cuatro paredes...
también de lodo.
Y llegó la lluvia y esas cuatro paredes
se fueron como el lodo
Entonces, en un minuto, llegó el
silencio
Y en ese silencio con sabor a barro
Soñé con el mar .
Soñé con una bahía hermosa
Soñé con la brisa en mi mejilla,
con mis pies descalzos en la arena
Y cuando desperté de ese sueño...
ya no había agua,
tampoco había lodo
Sólo silencio,
silencio y
una lluvia de estrellas
Esta lluvia tranquila que no reconoce el
fango,
esta lluvia de luces a la que me
entrego.
Y me pregunto si, al cabo, éste es
el cielo de los pobres
¿o es el cielo de todos?
Lejos queda el fango,
también la bahía y el velero...
Silencio y estrellas
Soledad Hernandez
España

Déjame
No puedo hablar de la brisa del
atardecer
no puedo cantar odas al amor
Sólo puedo encender una luz
la luz que acompañe a tu corazón
Déjame que cierre esa oquedad
déja que mi voz sea otro testigo
de esta locura que nos quieren vender
Que no te engañe su argucia
que no te vendan como necesario el dolor
Todo dolor es innecesario
es injusto y cruel.
Quédate conmigo,
acompáñame en esta resistencia activa
Luchemos en todas las contiendas
Dejemos que nuestra voz se alce sobre
todos los silencios
Escribamos juntos otra historia
Y entonces, cuando otros nos crean
rendidos
habremos ganado
Y las luces de nuestros corazones
encenderán juntas las antorchas de la
esperanza
Déjame, entonces, que tu paso sea mi
paso
Deja que tu vereda de allá sea también
mi vereda
Soledad Hernandez
España

¿QUIEN?
¿Quién lavará la sangre derramada?
¡Nadie puede!
¿Quién acallará el dolor de los que
quedan?
¡Nadie puede!
¿Quién agotará el llanto de la gente?
¡Nadie puede!
¿Quién borrará esta ignominia?
¡Nadie puede!
¿Quién aventará el desconcierto?
¡Nadie puede!
¿Quién nos despertará de esta pesadilla?
¡Nadie puede!
¿Quién devolverá la vida a esas gentes
sencillas que partieron en el último
viaje...?
¡Nadie puede!
Pero tú y yo y todos responderemos a
esta barbarie.
Responderemos desde la paz.
Hablaremos desde nuestros corazones
fracturados
Recuperaremos una por una cada víctima,
los haremos presentes cada día.
Ganaremos la batalla al olvido y
venceremos esta sinrazón
Soledad Hernandez
España

ESTE CORAZÓN
No necesito un corazón grande para
amarte.
Me basta este corazón pequeño para
quererte.
Aquí, en este corazón
a veces confundido
a veces alegre,a menudo taciturno
y siempre presa del ensueño
hay un lugar especial para ti.
No me pidas que lo cierre sólo con tu
nombre,
deja que él abra miles de puerta
para acoger otros corazones
que lo buscan como tú
Esa es mi pasión,
la de quererte como uno solo,
la de amarte en la inmensidad
del cariño que recojo de los otros
Llega siempre así,
sin ataduras y sin miedo.
Quédate cuanto quieras
entre los brazos de este
humilde corazón.
Soledad Hernandez
España

Português
Entre os vencidos
Ao fim aqui me tens,
ferida e derrotada
Me coloco mais uma vez entre os vencidos
Será verdade, por tanto, que és meu
amigo
E este sofrimento que sustento
me prova em cada dia na vida
Assim sou eu,
assim, e não de outra maneira,
não posso contentar-te
ainda que quisesse
As vezes escorrega entre minhas mãos
a esperança
e fujo como um covarde
entre a noite
E na manhã,
já vencida e derrotada,
procuro uma nova coartada.
Vencida chego
não perguntes por que morro
Só senta-te perto,
aqui, a meu lado ,
e neste silêncio derrotado
devolve-me com tua mirada
uma esperança renovada
Soledad Hernandez
España

Silêncio e
estrelas
Deixa-me aqui nesta chuva de estrelas
longe daquele torrente
Chegou a chuva
Chegou aquela água que o arrastava tudo
Chegou com a força de mil mares,
Mas não era o mar!
Não pude fundir-me em suas ondas
para iniciar a viagem a este céu de
estrelas
Lama, só lama
Lama e gritos
Lama porque em nossos lares não há baías,
nem belas casas com corredores e amplas
janelas,
nem marinheiros que nos levem a sulcar
os mares
Apenas quatro paredes...
também de lama.
E chegou a chuva e essas quatro paredes
se foram como a lama
Então, num minuto, chegou o silêncio
E nesse silêncio com sabor a barro
Sonhei como mar.
Sonhei com uma baía formosa
Sonhei com a brisa em minha bochecha,
com meus pés descalços na areia
E quando despertei desse sonho...
já não havia água,
tampouco havia lama
Só silêncio,
silêncio e
uma chuva de estrelas
Esta chuva calma que não reconhece o
lodo,
esta chuva de luzes à que me entrego.
E me pergunto se, ao fim, esse é
o céu dos pobres
ou é o céu de tudos?
Lejos queda el fango,
también la bahía y el velero...
Silencio y estrellas
Soledad Hernandez
España

DEIXA-ME
Não posso falar da brisa do entardecer
não posso cantar odes ao amor
Só posso acesar uma luz
a luz que acompanhe a teu coração
Deixa-me que feche esse oco
deixa-me que minha voz seja outra
testemunha
desta loucura que nos queren vender
Que não te engane sua argúcia
que não te vendam como necessária a dor
Toda dor é inecessária
é injusta e cruel.
Fica-te comigo,
acompanha-me nesta resistência ativa
Lutemos em todas as contendas
Deixemos que nossa voz se alce sobre
todos os silêncios
Escrevamos juntos outra história
E então, quando outros nos criam
rendidos
teremos ganhado.
E as luzes de nossos corações
acenderão juntas as tochas da esperança
Deixa-me, então, que teu passo seja meu
passo
Deixa que tua vereda de lá seja também
minha vereda
Soledad Hernandez
España

QUEM?
Quem lavará a sangue derramada?
Ninguém pode!
Quem aplacará a dor dos que ficam?
Ninguém pode!
Quem esgotará o pranto da gente?
Ninguém pode!
Quem apagará esta ignominia?
Ninguém pode!
Quem aventará o desconcerto?
Ninguém pode!
Quem nos despertará deste pesadelo?
Ninguém pode!
Quem devolverá a vida a essas gentes
simples que partiram na última viagem...?
Ninguém pode!
Mas tu e eu e tudos responderemos a esta
barbárie.
Responderemos desde a paz.
Falaremos desde nossos corações
fraturados
Recuperaremos uma por uma cada vítima,
os faremos presentes em cada dia.
Ganharemos a batalha ao esquecimento e
venceremos esta sem-razão.
Soledad Hernandez
España

ESTE CORAÇÃO
Não necessito um coração grande para
amar-te.
Me basta este coração pequeno para
querer-te.
Aqui, neste coração
as vezes confundido
as vezes alegre, com freqüência
taciturno
e sempre presa do sonho
há um lugar especial para ti.
Não me peças que o feche só com teu nome,
deixa que ele abra milhares de portas
para acolher outros corações
que o procuram como tu
Essa é minha paixão,
a de querer-te como um só,
a de amar-te na imensidão
do carinho que recolho dos outros
Chega sempre assim,
sem ataduras e sem medo.
Fica-te quanto queiras
entre os braços deste humilde
coração.
Soledad Hernandez
España
|