|




LA PACHAMAMA
Para los Quichuas, Madre tierra,
deidad máxima de los cerreros
peruanos, bolivianos, y del
nordeste Argentino. Adán Quiroga
acota que Pacha es universo,
mundo, tiempo, lugar,mientras
que Mama es madre. La Pacha
Mama, agrega, es un dios
femenino, que produce,
queengendra. Su morada está en
el Carro Blanco (Nevado de Cachi),
y se cuenta que en la cumbre hay
un lago que rodea a una isla.
Esta isla es habitada por un
toro de astas doradas que al
bramar emite por la boca nubes
de tormenta.
Según Rigoberto Paredes el mito
de la Pacha Mama debió referirse
primitivamente al tiempo,tal vez
vinculado en alguna forma con la
tierra: el tiempo que cura los
dolores, el tiempo
que distribuye las estaciones,
fecunda la tierra. Pacha
significa tiempo en lenguaje
kolla, pero con el transcurso de
los años, las adulteraciones de
la lengua, y el predominio de
otras razas, finalizó
confundiéndose con la tierra.
Alfredo Moffat, agrega que
"Respecto a las teorías
explicativas de la naturaleza y
de las religiones nativas, la
técnica metabolizadora del
sistema de poder ha re-formulado
la metafísica originaria de
nuestras poblaciones nativas; la
Iglesia Católica ha ido llenando
en nuevos moldes católicos y
europeos las antiquísimas
estructuras míticas de nuestro
pueblo no-europeo. Un ejemplo
típico de este re-moldeo de
mitos lo constituyen las fiestas
anuales de celebración de la
Virgen
María en Salta y Jujuy, donde,
pese a la imagen de la virgen y
al sacerdote que guia la
columna,
la ceremonia corresponde más a
los rituales indígenas de la
Pacha Mama que a la europea
Virgen María, pues el consumo de
coca y alcohol, el regar con
aguardiente y el enterrar
ofrendas de comida alrededor de
la imagen, corresponde al culto
pagano-indígena de la Pacha Mama
y no al ritual cristiano-europeo
de la Virgen que no tiene
relación con las ceremonias de
fecundidad de la tierra, y mas
bien niega toda idea de
fertilidad, pues consagra a la
virginidad como propuesta.
Propuesta que, por otra parte no
tiene sentido en la cultura
quechua, que por el contrario,
tiene instituciones pre-matrimoniales
como el "irpa-Sirse" (casamiento
de prueba) que anulan el valor
de la virginidad. Esta está
evidentemente
relacionada con el concepto de
propiedad privada, que no existe
tampoco en las organizaciones
comunitarias indígenas,
verdaderas cooperativas de
trabajo."
El primero de agosto es el día
de la PACHAMAMA. Ese día se
entierra en un lugar cerca de la
casa una olla de barro con
comida cocida. También se pone
coca, yisca, alcohol, vino,
cigarros y chicha para carar
(alimentar) a la Pachamama. Ese
mismo día hay que ponerse unos
cordones de hilo blanco y
negro,confeccionados con lana de
llama hilando hacia la
izquierda. Estos cordones se
atan en los tobillos, las
muñecas y el cuello, para evitar
el castigo de la Pachamama.
(Extraído del relato de un
pastor colla de Yaví, Jujuy. En:
Vidal de Battini, Berta).
Fuente: Diccionario de Mitos y
Leyendas - Equipo NayA
LA APACHETA, santuario de piedra
Lic. Christian Vitry

"Mandó Topa Inga Yupanqui que
los yndios de tierra caliente o
los yndios de la cierra fuesen a
lo callente, llegasen al
apachita [adoratrorio].
En ello adorasen al Pacha Camac
[creador del universo] y por
señal amontonasen piedra; cada
qual llevase una piedra y lo
echasen en ella y por señal
dexasen flores o paxa torcido a
lo esquierdo. Hasta oy lo hazen
los yndios deste rreyno este
uicio de apachita."
Felipe Guamán Poma de Ayala
(1613):236.
Al llegar don Tomás al abra
pacientemente se bajó de su
mula, sacó de las alforjas una
piedra blanca recogida en el
camino, una botella de ginebra y
un paquete de cigarrillos,
mientras masticaba el acullico
de coca como queriéndole extraer
todo el zumo a las hojas. Se
dirigió hacia la apacheta, se
arrodilló con un sublime respeto
y depositó la piedra en ella.
El silencio se adueñó del
paisaje y hasta el viento cesó
como respetando la ancestral
ceremonia del anciano. Tomás
abrió la botella de vidrio verde
y roció la bebida alcohólica
sobre el montículo de piedras,
echó un sorbo y la dejó al
costado; escupió el acullico de
coca sobre la apacheta y
encendióun cigarrillo mientras
en sus labios se dibujaba la
palabra pachamama. Luego de unas
pitadas, corrió una roca de la
base de la apacheta y sobre el
arenoso terreno introdujo el
cigarrillo encendido con el
filtro enterrado, como
queriéndole dar de fumar a la
tierra. Sacó de su bolsillo un
puñado de hojas de coca,
seleccionó dos o tres y
tomándolas con las dos manos,
mientras rezaba en voz baja una
oración, estiró los brazos
dirigió las hojas y su mirada
hacia el cielo primero y luego
hacia la apacheta, repitiendo
esta acción rápidamente unas
tres veces, finalmente depositó
las hojas entre las blanquecinas
rocas del pétreo altar. El
cigarrillo se había consumido.
El anciano se incorporó, recogió
la botella y la introdujo en la
alforja, ciñó la montura de su
animal aprestándola para el
descenso, montó la mula y
rompiendo el silencio dijo
¡sigamos!. El viento, cual
cómplice del rictus empezó a
soplar y el atardecer dibujaba
largas sombras en el quebrado
paisaje.
Todo parecía estar preparado
para este diálogo telúrico entre
el anciano y la madre tierra,
cuyo interlocutor parecía ser la
apacheta.
En el mundo andino la roca es un
objeto de culto, que posee un
simbolismo y trascendencia
difíciles de comprender para
nuestra mentalidad citadina.
Las principales huacas
(santuarios o adoratorios) de
las culturas precolombinas
fueron de roca, sobre ella
plasmaron lo que hoy denominamos
pinturas rupestres y
petroglifos, construyeron
geoglifos (motivos y dibujos
realizados con rocas sobre el
paisaje), las tallaron finamente
y realizaron construcciones
monumentales, también muchos de
sus ídolos eran pétreos, sin
contar las montañas y peñascos.
¿Qué son las apachetas y dónde
se encuentran?
Las apachetas son montículos
artificiales formados por la
acumulación intencional de rocas
de diferentes tamaños que puedan
ser transportadas por lo
hombres; su forma es más o menos
cónica y se encuentran ubicadas
a los costados de las sendas
y caminos de la cordillera.
Generalmente se hallan en las
abras, portezuelos, partes altas
de una cuesta y escasamente en
lugares llanos.
Los tamaños de las apachetas son
muy diversos, ya que van desde
pequeños montículos de escasos
centímetros de altura con
respecto al suelo, hasta enormes
volúmenes rocosos cuya base
puede llegar a tener un diámetro
aproximado de 10 metros y una
altura de tres
metros; tal es el caso de la
apacheta del abra del Acay, una
de las más grandes conocidas en
los Andes. Poseen una base
amplia debido a los permanentes
derrumbes y a que no es
costumbre reconstruirlas.
No existen estudios científicos
realizados sobre las apachetas y
muchas veces se las confunde con
los mojones, que son similares
pero guardan importantes
diferencias morfológicas y
funcionales, siendo éstos más
comunes y numerosos que las
apachetas.
Las apachetas son objetos
dinámicos en tanto crecen por el
aporte de rocas de los
caminantes y su tamaño está
directamente relacionado con la
transitabilidad de la comarca.
Por lo general están formadas
por rocas de colores claros
provenientes de otros lugares,
las que son transportadas por
los viajeros con la finalidad de
ser depositadas en esos espacios
de altura consagrados al culto.
Entre las rocas se pueden
observar algunas ofrendas
modernas como botellas de
vidrio, latas de conservas,
acullicos de coca, colillas de
cigarrillos y huesos de
animales. Existen además objetos
arqueológicos pertenecientes
a las culturas precolombinas,
tales como restos de cerámica,
lascas e instrumentos líticos
entre los más comunes.
Los espacios donde se emplazaron
las apachetas, fueron y son
considerados sagrados.
Lugares construidos y espacios
organizados por determinados
grupos sociales, quienes los
dotaron de significación y, a
través de los ritos, renuevan
permanentemente su vigencia en
el tiempo y confirman su
necesidad social. El análisis
del lugar donde se construye la
apacheta tiene sentido porque
fue cargado de sentido, porque
en él se identifican los
individuos y se relacionan,
compartiendo una historia en
común.
El antropólogo Marc Augé
identifica a éste tipo de lugar
como "lugar antropológico", es
decir, una "...construcción
concreta y simbólica del espacio
que no podría por sí sola dar
cuenta de las vicisitudes y de
las contradicciones de la vida
social pero a la cual se
refieren todos aquellos a
quienes ella les asigna un
lugar, por modesto y humilde que
sea. Justamente porque toda
antropología es antropología de
los otros, en otros términos,
que el lugar, el lugar
antropológico, es al mismo
tiempo principio de sentido para
aquellos que lo habitan y
principio de inteligibilidad
para aquel que
lo observa." (Augé, 1995:58).
Al estar demarcando cambios
espaciales, se desprende con
cierta claridad los principios
de percepción cultural
relacionados a límites
transicionales (punqu) como así
también a la noción de encuentro
(tinqu), por ello, en estos
lugares es donde se realizan
peticiones
y se entregan ofrendas a estos
marcadores espaciales que
indican el término de un espacio
y el inicio de otro. Las
peticiones que se realizan en
las apachetas están muy
relacionadas con el viajero y
obviamente con las sendas y el
camino, ya que las mismas se
relacionan con el descanso, las
fuerzas para continuar, la
protección, la salud y el
permiso para ingresar a un lugar
nuevo. (Galdames Rosas. 1990:
21).
Respecto a la elección del lugar
de ubicación de las apachetas,
el investigador Mostajo opina
que: "...las apachetas no
señalan los puntos más altos,
sino los lugares desde los
cuales uno descubría un nuevo
horizonte o un accidente capital
de la naturaleza".
(citado en Hyslop 1992: 204).
La Lic. María Cristina
Bianchetti con relación al
origen de las apachetas opina
que el mismo se encuentra en los
"osnos" o altares de
sacrificios; "Al respecto dice
Santa Cruz Pachacuti que Sinchi
Ruca Inca. 2da. Inca, al hacer
la conquista de los territorios
enviaba a sus capitanes e indios
con la orden de construir en las
quebradas 'Usnus' que 'son unas
piedras puestas como estrado'.
Se le dio el nombre de 'apachita'
'y los puso un rito que cada
pasajero
pasase con piedras grandes para
dejar para el dicho efecto
necesario ya declarado' ...Y que
'todos los soldados los echasen
las cochachos [bolos de coca o
acullico], cocas mascados al
cerro por donde pasaron'. La
creencia general era que 'los
apachitas (...) respondía
'Norabuena' ...', permitiéndoles
continuar el camino sin
dificultades.". (Bianchetti,
1993:14).
Pachacuti Yamqui (1613) opinaba
que la apacheta era una
invención de los incas; apoyando
esta opinión el arqueólogo John
Hyslop (1992) comenta al
respecto que "...su distribución
es a grandes rasgos similar a la
del territorio mismo del
Tawantinsuyu, y su construcción
puede haberse difundido con el
crecimiento del sistema vial
inkaico".
Es sabido que los incas se
preocuparon en dividir, amojonar
y marcar de alguna manera el
espacio geográfico, no obstante,
no existen suficientes pruebas
arqueológicas ni documentales
como para afirmar que las
apachetas surgieron y se
distribuyeron con los Incas.
Por lo antedicho se puede
inferir que la localización de
apachetas responde a ciertos
patrones, por lo que resulta
factible su reconocimiento y
ubicación espacial. Por otra
parte queda clara la función
religiosa y ritual de estos
montículos y su relación con las
sendas y caminos.
Por último, las características
constructivas, la selección
deliberada de rocas, los objetos
depositados como ofrendas
(actuales y arqueológicos) y el
"dinamismo" o "crecimiento"
directamente proporcional a la
transitabilidad de personas por
el lugar, hacen de la apacheta
un objeto inconfundible. Todos
aquellos montículos que no
posean estas características no
son apachetas, sino mojones.
La apacheta, detrás de su
sencilla forma, atesora secretos
de la cultura americana que
posiblemente nunca lleguemos a
conocer ni comprender.
Don Tomás Apaza nos permitió
presenciar su ofrenda en un abra
ubicada en los contrafuertes del
Nevado de Cachi y nada más. Solo
silencio y miradas de
connivencia.
Hoy, él forma parte de la tierra
a la que tanto respetó y veneró
durante su vida. Soterradas
quedaron las oraciones
aprendidas de sus antepasados,
como también el secreto de las
apachetas.
LAS LEYENDAS
INTRODUCCIÓN
Las leyendas son relatos de
determinados sucesos
extraordinarios o fantásticos,
que el pueblo considera
fehacientemente ocurridos en
determinado tiempo y lugar. Se
basan en personajes o hechos
reales o supuestos, en indicios
naturales, en creencias
religiosas
y en supersticiones.
Antiguamente, se refería a la
historia o en relación de la
vida de uno o más santos.
Hoy es el relato de sucesos que,
partiendo de una base histórica,
han sido dibujados por la
imaginación popular, es decir,
que tienen más de tradicionales
o maravillosos que de históricos
o verdaderos.
Los relatos que en vez de narrar
un acontecimiento notable de
este tipo, exponen simplemente
una creencia y la acreditan con
episodios anecdóticos, no
constituyen leyendas propiamente
dichas. De todos modos, si
tienen unidad narrativa, suele
llamárselos leyendas, lo mismo
que los relatos anecdóticos, sin
veracidad documental, relativos
a sucesos o personajes
históricos.
La dinámica de estas leyendas y
relatos afines es la tradición
popular. Ella los conserva en el
patrimonio espiritual de la
comunidad, reelaborándolos con
matices locales.
LEYENDAS RELIGIOSAS
En nuestro pasado histórico la
fe religiosa ha recogido
multitud de prodigios
sobrenaturales, tales como los
milagros de amor logrados por
San Francisco Solano en su
evangelización de los
calchaquíes ; el asombroso
advenimiento del "Cristo del
Milagro" (1592) que se venera en
la catedral de Salta ; el
hallazgo de la "Virgen del
Valle" en 1615, en la gruta de
Choya,
imagen que está en Catamarca, y
el prestigio de los santos que
se empecinan en quedarse en
determinado lugar, que aparecen
o desaparecen de donde no
quieren estar, dando origen a
santuarios famoso, a pueblos y a
especiales motivaciones devotas.
LEYENDAS HISTORICAS
De la interpretación de
determinados sucesos históricos,
o de testimonios exagerados, se
han derivado interesantes
leyendas.
A veces la interpretación de un
hecho histórico que ha
impresionado vivamente, supone
la intervención de fuerzas
sobrenaturales. Por ejemplo, la
destrucción de Esteco, en 1692,
por un terremoto, suele
atribuirse, como el relato
bíblico, al castigo de su
población impía.
Otras veces las leyendas
históricas dan relieve a
personajes admirados o temidos,
atribuyéndoles hazañas, astucias
y otros rasgos singulares.
LEYENDAS GEOGRÁFICAS
Ha sido frecuente atribuir
cualidades humanas o
sobrehumanas a cerros, lagunas y
otros lugares de difícil acceso
o donde es fácil extraviarse.
Comúnmente se incurre en
interpretaciones animistas
o se crean númenes como
custodios de dichos lugares.
LEYENDAS DE LA FLORA Y DE LA
FAUNA
En su mayor parte estas leyendas
son de carácter etiológico (del
griego "aitia", causa), pues se
proponen explicar la causa u
origen de un hecho cierto, como
puede ser el color de una flor,
o el
grito de un animal.
Quizás la más conocida es la
leyenda norteña del cacuy,
nombre quechua de un pájaro que
en guaraní llaman urutaú o
guemicué.
Otra leyenda etiológica de este
tipo nos llega de tierras
guaraníticas ; es la de la flor
del mburucuyá, la que los
cristianos llamaron pasionaria,
por haber descubierto en ella
los atributos de la pasión de
Jesús.
Otra leyenda guaraní cuenta de
este modo el origen del irupé o
victoria regia, la bellísima
planta acuática.
LEYENDAS ANIMISTAS
La superstición popular ha
creado númenes y mitos
numerosos, algunos de los cuales
motivaron conocidas leyendas.
Así como en los valles
calchaquíes se tenía a Llantay
por deidad protectora de las
aves, y le hacían ofrendas
los cazadores, Coquena es
considerado más al norte, como
numen protector de las vicuñas y
guanacos.
LEYENDAS VARIAS:
EL COQUENA
Leyenda salteña
En las inmensas soledades de la
puna, los ganados están
protegidos. Un enanito
misterioso, un duendecillo, que
todo lo ve, es quien defiende
sus vidas de las crueldades
humanas.
Nadie a visto a Coquena. Es fama
que tiene cara de cholo y viste
casaca y pantalón de vicuña.
Lleva también diminutas ojotas y
ancho sombrero de suave pelo.
Desde las alturas contempla sus
bestias sin ser visto. Sólo se
ha escuchado su silbido, que es
mágico llamado. Pero es
tal la seguridad de su presencia
que todos le temen. Por eso no
matan vicuñas ni llamas para
utilizar su pelo.
Prefieren cortar suavemente el
vellón. Tampoco maltratan a las
arrias cuando cargadas de sal,
bajan de los cerros. Se cuentan
historias, en que justiciero,
Coquena ha quitado las llamas a
quien no sabía valorar ese don;
y como ha premiado a los buenos
pastores que, en tormentas de
nieve, cuando el viento blanco
amenazaba cubrirlo todo, salvan
con peligro de su vida su hato
de cabras en plena borrasca. Y
está su persona tan ligada a los
hechos que ocurren por estas
regiones, que, en Salta, cuando
aparece un forastero, para
adquirir provisiones y,
tocándose
con el codo, murmuran: "Es
coquena".
De un escrito de Juan Carlos
Dávalos.
COQUENA
Cazando vicuñas anduve en los
cerros
Heridas de bala se escaparon
dos.
- No caces vicuñas con armas de
fuego ;
Coquena se enoja, - me dijo un
pastor.
- ¿Por qué no pillarlas a la
usanza vieja,
cercando la hoyada con hilo
punzó ?
- ¿Para qué matarlas, si sólo
codicias
para tus vestidos el fino vellón
?
- No caces vicuñas con armas de
fuego,
Coquena se venga, - te lo digo
yo
¿No viste en las mansas pupilas
obscuras
brillar la serena mirada del
dios ?
- ¿Tú viste a Coquena ? - Yo
nunca lo vide,
pero si mi agüelo, - repuso el
pastor ;
una vez oíle silbar solamente
y en unos tolares, como a la
oración.
Coquena es enano ; de vicuña
lleva
sombrero, escarpines, casaca y
calzón,
gasta diminutas ojotas de
duende,
y diz que es de cholo la cara
del dios.
De todo ganado que pace en los
cerros
Coquena es oculto, celoso pastor
;
Si ves a lo lejos moverse las
tropas,
es porque invisible las arrea el
dios.
Y es él quien se roba de noche
las llamas
cuando con exceso las carga el
patrón.
Juan Carlos Dávalos.( 1926 )
La Salamanca
Antro secreto, conocido solo por
los iniciados en las artes de la
brujería, donde en las noches de
los sábados se reúnen
hechiceros, adivinos y brujos
(CALCUS) en compañía de animales
colaboradores y espíritus
convocados con la finalidad de
divertirse y planear
actividades. Quienes afirman
haber estado allí lo describen
como un recinto iluminado con
lamparas de aceite humano y
donde reina gran alboroto por
los gritos y carcajadas de los
concurrentes.
Allí se realizan conjuros y
maldiciones, para poder ingresar
se debe conocerla contraseña,
sin la cual la entrada permanece
invisible, si por el contrario
se conoce se ingresa al recinto
pasando por una especie de
laberinto tortuoso, donde el
recibimiento son experiencias
terroríficas, sin amilanarse.
Entre otros se debe sortear el
ARUNCO, con un chivo maloliente
que a embestidas lo empujara
hacia el interior. Una enorme
culebra colgante, amenazando de
cuya boca rezuma baba
sanguinolienta y finalmente con
un BASILISCO de ojo
centelleante. Los adeptos no
pueden revelar la entrada a la
SALAMANCA a riesgo de tener que
padecer un terrible castigo que
se dicte contra ellos.
Se ha pretendido derivar el
vocablo del Aimará salamanca que
significa "piedra abajo" pero la
mayoría presume que tanto el
mito como la denominación son de
origen hispano y común en toda
América del Sur, aun se mantiene
en el noroeste Argentino y zona
de la Puna, sur de Bolivia.
Vicuña Cifuentes señala que en
Chile hay muchos que piensan que
lo que llaman salamancas en las
diversas regiones no son más que
entradas a una gran Cueva de
Salamanca, y que la forma de
reconocer si una persona ha
estado allí es observar si al
caminar proyecta sombra.
Por su parte Villafuerte nos
informa que en Catamarca se
cuenta que la forma de entrar a
una salamanca es desnudo, con la
guía de un cuervo negro. El
visitante debía renegar de Dios
y escupir un crucifijo que
colgaba de la puerta.
En Jujuy numerosos testimonios
recogidos por Berta Vidal
refieren la existencia de una
salamanca en el HUANCAR (cerro
de escasa elevación en la zona
de Abra Pampa) y que el TIO
(Diablo) aparece vestido como
gaucho elegante con accesorios
de plata para buscar hombres que
quieran realizar contratos a
cambio de fabulosas riquezas.
"Las comparsas de carnaval hacen
todos los años una fiesta
campestre cerca del HUANCAR, el
domingo de tentación" -cuenta
uno de los testimonios-. Existe
una copla que habla del contrato
con el tío:
Voy a firmar un contrato
el martes de carnaval
con el diablo principal,
que me espera en el Huancar.
LA MUJER DE PIEDRA
Leyenda salteña.
Esteco era un pueblo tan rico
que su gente no se conformaba
con las
comodidades y hacía uso del
vicio y el derroche.
Cierto día llegó hasta allí un
raro personaje que comenzó a
predicar
la necesidad de volver al camino
de Dios y a las buenas
costumbres.
Era un anciano de vestimenta
humilde, larga barba, poco
cabello y mirar severo.
Predicaba a cuanto grupo humano
encontraba a su paso, terminando
con su profecía.
Salta...saltará
San Miguel florecerá
¡Esteco perecerá !
Algunos lo escuchaban por
curiosidad, otros con cierto
temor, pero la mayoría se
burlaba y hasta inventaban
bromas para mofarse del castigo
que anunciaba el anciano.
Una familia del lugar le había
brindado alojamiento y afecto.
El era
español, ella india y tenían una
hija llamada Milagro. Al
atardecer del 13 de setiembre de
1692, cansado ya de predicar sin
ningún fruto, el anciano habló a
esta familia previniéndoles la
proximidad de un fuerte temblor.
Les pidió que se alejaran de
Esteco y cuando lo hicieran no
se dieran vuelta por más ruidos
y clamores que escucharan.
En una de las majestuosas
residencias del pueblo se
celebraba una gran fiesta a la
que habían concurrido las más
importantes y acaudaladas
familias.
Era ya medianoche. De pronto se
oyeron los bramidos de la
tierra...
¡Temblor !. ¡Temblor !.
Milagro y sus padres caminaban a
las puertas del pueblo
recordando la profecía. ¿Quién
era aquel misterioso personaje ?
De repente Milagro escuchó una
voz conocida que la llamaba y
olvidando la prevención del
ermitaño se dio vuelta. En este
instante se quedó inmóvil,
transformada en piedra.
La orgullosa ciudad de Esteco se
perdió. Actualmente en el lugar
hay un monte cautivante en
cantares y leyendas.
El Gualicho
Palabra araucana que significa
"alrededor de la gente". Es
también el genio del mal en
Chile y Bolivia. En Salta y todo
el Norte Argentino se utiliza
esta palabra en lenguaje popular
para nombrar ciertos brebajes
destinados a enamorar a otra
persona.
Según Daniel Granada los indios
Pampas le atribuyen todos los
males y desgracias que sufren.
Para ahuyentar al gualicho
montan a caballo con todos sus
pertrechos arremetiendo contra
el enemigo invisible con gritos
y movimientos amenazantes, hasta
que creen que lo han vencido.
La Viuda de Campo Caseros
A fines del siglo XIX cuando se
construyó el ramal C-13, las
vías cortaron la calle Caseros a
la altura del Alto Molino,
aunque éste estaba sobre un
callejón que era la prolongación
de la Avenida San Martín.
El hecho es que a poco de la
inauguración del servicio a
Cerrillos,
en 1898, un matrimonio de
Atocha, luego de una noche de
fiesta y alcohol, se peleó en la
cantina de uno de los almacenes
de ramos generales de la zona,
sobre la calle Caseros. Por
celos, todo terminó en una
tragedia, cuando el hombre
aprovechó el paso del tren para
tirar a su esposa sobre las
vías.
Como es de imaginar, la mujer
murió en el acto y su marido
huyó para siempre de Salta y de
Atocha, ya que nunca más se lo
volvió a ver.
Al tiempo, los vecinos del lugar
comenzaron a escuchar a
determinada hora de ciertas
noches, voces e insultos
idénticos a los de aquella noche
trágica, incluso - contaban- se
escuchaba hasta el ruido del
tren que se acercaba velózmente.
Atemorizados de que ocurriera
otro asesinato, salían a ver lo
que pasaba, pero inmediatamente
las voces y los ruidos del tren
se llamaban a silencio.
Cada tanto los ruidos y las
voces se repetía, acompañados en
las noches de luna con la
aparición de una señora vestida
a la usanza de las paisanas
salteñas de la época, que
sentada al borde de la vía
lloraba desconsoladamente.
La primera vez, una vecina
condolida con esta señora, se
acercó a consolarla, pero cuando
ésta levantó su cara, vió que se
trataba de una calavera con los
huesos destrozados.
Espantados los vecinos
recurrieron al consejo de un
fraile de San Francisco, quien
se ocupó de bendecir el lugar y
hacer colocar una cruz a la vera
del terraplén ferroviario, en el
mismo lugar donde la mujer había
sido arrojada por su marido
hasta las ruedas del tren.
Desde entonces, la Viuda dejó de
salir en Campo Caseros y su cruz
fue repuesta varias veces
durante décadas, siempre
pegadita al muro de una
construcción que después de unos
años, se levantó en el lugar.





|