LA PACHAMAMA

 

Para los Quichuas, Madre tierra, deidad máxima de los cerreros peruanos, bolivianos, y del nordeste Argentino. Adán Quiroga acota que Pacha es universo, mundo, tiempo, lugar,mientras que Mama es madre. La Pacha Mama, agrega, es un dios femenino, que produce, queengendra. Su morada está en el Carro Blanco (Nevado de Cachi), y se cuenta que en la cumbre hay un lago que rodea a una isla. Esta isla es habitada por un toro de astas doradas que al bramar emite por la boca nubes de tormenta.

Según Rigoberto Paredes el mito de la Pacha Mama debió referirse primitivamente al tiempo,tal vez vinculado en alguna forma con la tierra: el tiempo que cura los dolores, el tiempo
que distribuye las estaciones, fecunda la tierra. Pacha significa tiempo en lenguaje kolla, pero con el transcurso de los años, las adulteraciones de la lengua, y el predominio de otras razas, finalizó confundiéndose con la tierra.

Alfredo Moffat, agrega que "Respecto a las teorías explicativas de la naturaleza y de las religiones nativas, la técnica metabolizadora del sistema de poder ha re-formulado la metafísica originaria de nuestras poblaciones nativas; la Iglesia Católica ha ido llenando en nuevos moldes católicos y europeos las antiquísimas estructuras míticas de nuestro pueblo no-europeo. Un ejemplo típico de este re-moldeo de mitos lo constituyen las fiestas anuales de celebración de la Virgen
María en Salta y Jujuy, donde, pese a la imagen de la virgen y al sacerdote que guia la columna,
la ceremonia corresponde más a los rituales indígenas de la Pacha Mama que a la europea Virgen María, pues el consumo de coca y alcohol, el regar con aguardiente y el enterrar ofrendas de comida alrededor de la imagen, corresponde al culto pagano-indígena de la Pacha Mama y no al ritual cristiano-europeo de la Virgen que no tiene relación con las ceremonias de fecundidad de la tierra, y mas bien niega toda idea de fertilidad, pues consagra a la virginidad como propuesta. Propuesta que, por otra parte no tiene sentido en la cultura quechua, que por el contrario, tiene instituciones pre-matrimoniales como el "irpa-Sirse" (casamiento de prueba) que anulan el valor de la virginidad. Esta está evidentemente
relacionada con el concepto de propiedad privada, que no existe tampoco en las organizaciones comunitarias indígenas, verdaderas cooperativas de trabajo."

El primero de agosto es el día de la PACHAMAMA. Ese día se entierra en un lugar cerca de la casa una olla de barro con comida cocida. También se pone coca, yisca, alcohol, vino, cigarros y chicha para carar (alimentar) a la Pachamama. Ese mismo día hay que ponerse unos cordones de hilo blanco y negro,confeccionados con lana de llama hilando hacia la izquierda. Estos cordones se atan en los tobillos, las muñecas y el cuello, para evitar el castigo de la Pachamama. (Extraído del relato de un pastor colla de Yaví, Jujuy. En: Vidal de Battini, Berta).
Fuente: Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NayA



LA APACHETA, santuario de piedra

 Lic. Christian Vitry




"Mandó Topa Inga Yupanqui que los yndios de tierra caliente o los yndios de la cierra fuesen a lo callente, llegasen al apachita [adoratrorio].
En ello adorasen al Pacha Camac [creador del universo] y por señal amontonasen piedra; cada qual llevase una piedra y lo echasen en ella y por señal dexasen flores o paxa torcido a lo esquierdo. Hasta oy lo hazen los yndios deste rreyno este uicio de apachita."

Felipe Guamán Poma de Ayala (1613):236.



Al llegar don Tomás al abra pacientemente se bajó de su mula, sacó de las alforjas una piedra blanca recogida en el camino, una botella de ginebra y un paquete de cigarrillos, mientras masticaba el acullico de coca como queriéndole extraer todo el zumo a las hojas. Se dirigió hacia la apacheta, se arrodilló con un sublime respeto y depositó la piedra en ella.
El silencio se adueñó del paisaje y hasta el viento cesó como respetando la ancestral ceremonia del anciano. Tomás abrió la botella de vidrio verde y roció la bebida alcohólica sobre el montículo de piedras, echó un sorbo y la dejó al costado; escupió el acullico de coca sobre la apacheta y encendióun cigarrillo mientras en sus labios se dibujaba la palabra pachamama. Luego de unas pitadas, corrió una roca de la base de la apacheta y sobre el arenoso terreno introdujo el cigarrillo encendido con el filtro enterrado, como queriéndole dar de fumar a la tierra. Sacó de su bolsillo un puñado de hojas de coca, seleccionó dos o tres y tomándolas con las dos manos, mientras rezaba en voz baja una oración, estiró los brazos dirigió las hojas y su mirada hacia el cielo primero y luego hacia la apacheta, repitiendo esta acción rápidamente unas tres veces, finalmente depositó las hojas entre las blanquecinas rocas del pétreo altar. El cigarrillo se había consumido. El anciano se incorporó, recogió la botella y la introdujo en la alforja, ciñó la montura de su animal aprestándola para el descenso, montó la mula y rompiendo el silencio dijo ¡sigamos!. El viento, cual cómplice del rictus empezó a soplar y el atardecer dibujaba largas sombras en el quebrado paisaje.
Todo parecía estar preparado para este diálogo telúrico entre el anciano y la madre tierra, cuyo interlocutor parecía ser la apacheta.
En el mundo andino la roca es un objeto de culto, que posee un simbolismo y trascendencia difíciles de comprender para nuestra mentalidad citadina.
Las principales huacas (santuarios o adoratorios) de las culturas precolombinas fueron de roca, sobre ella plasmaron lo que hoy denominamos pinturas rupestres y petroglifos, construyeron geoglifos (motivos y dibujos realizados con rocas sobre el paisaje), las tallaron finamente y realizaron construcciones monumentales, también muchos de sus ídolos eran pétreos, sin contar las montañas y peñascos.

¿Qué son las apachetas y dónde se encuentran?

Las apachetas son montículos artificiales formados por la acumulación intencional de rocas de diferentes tamaños que puedan ser transportadas por lo hombres; su forma es más o menos cónica y se encuentran ubicadas a los costados de las sendas
y caminos de la cordillera. Generalmente se hallan en las abras, portezuelos, partes altas de una cuesta y escasamente en lugares llanos.

Los tamaños de las apachetas son muy diversos, ya que van desde pequeños montículos de escasos centímetros de altura con respecto al suelo, hasta enormes volúmenes rocosos cuya base puede llegar a tener un diámetro aproximado de 10 metros y una altura de tres
metros; tal es el caso de la apacheta del abra del Acay, una de las más grandes conocidas en los Andes. Poseen una base amplia debido a los permanentes derrumbes y a que no es costumbre reconstruirlas.
No existen estudios científicos realizados sobre las apachetas y muchas veces se las confunde con los mojones, que son similares pero guardan importantes diferencias morfológicas y funcionales, siendo éstos más comunes y numerosos que las apachetas.
Las apachetas son objetos dinámicos en tanto crecen por el aporte de rocas de los caminantes y su tamaño está directamente relacionado con la transitabilidad de la comarca.
Por lo general están formadas por rocas de colores claros provenientes de otros lugares, las que son transportadas por los viajeros con la finalidad de ser depositadas en esos espacios de altura consagrados al culto. Entre las rocas se pueden observar algunas ofrendas modernas como botellas de vidrio, latas de conservas, acullicos de coca, colillas de cigarrillos y huesos de animales. Existen además objetos arqueológicos pertenecientes
a las culturas precolombinas, tales como restos de cerámica, lascas e instrumentos líticos entre los más comunes.

Los espacios donde se emplazaron las apachetas, fueron y son considerados sagrados.
Lugares construidos y espacios organizados por determinados grupos sociales, quienes los dotaron de significación y, a través de los ritos, renuevan permanentemente su vigencia en el tiempo y confirman su necesidad social. El análisis del lugar donde se construye la apacheta tiene sentido porque fue cargado de sentido, porque en él se identifican los individuos y se relacionan, compartiendo una historia en común.
El antropólogo Marc Augé identifica a éste tipo de lugar como "lugar antropológico", es decir, una "...construcción concreta y simbólica del espacio que no podría por sí sola dar cuenta de las vicisitudes y de las contradicciones de la vida social pero a la cual se refieren todos aquellos a quienes ella les asigna un lugar, por modesto y humilde que sea. Justamente porque toda antropología es antropología de los otros, en otros términos, que el lugar, el lugar antropológico, es al mismo tiempo principio de sentido para aquellos que lo habitan y principio de inteligibilidad para aquel que
lo observa." (Augé, 1995:58).

Al estar demarcando cambios espaciales, se desprende con cierta claridad los principios de percepción cultural relacionados a límites transicionales (punqu) como así también a la noción de encuentro (tinqu), por ello, en estos lugares es donde se realizan peticiones
y se entregan ofrendas a estos marcadores espaciales que indican el término de un espacio y el inicio de otro. Las peticiones que se realizan en las apachetas están muy relacionadas con el viajero y obviamente con las sendas y el camino, ya que las mismas se relacionan con el descanso, las fuerzas para continuar, la protección, la salud y el permiso para ingresar a un lugar nuevo. (Galdames Rosas. 1990: 21).

Respecto a la elección del lugar de ubicación de las apachetas, el investigador Mostajo opina que: "...las apachetas no señalan los puntos más altos, sino los lugares desde los cuales uno descubría un nuevo horizonte o un accidente capital de la naturaleza".
(citado en Hyslop 1992: 204).

La Lic. María Cristina Bianchetti con relación al origen de las apachetas opina que el mismo se encuentra en los "osnos" o altares de sacrificios; "Al respecto dice Santa Cruz Pachacuti que Sinchi Ruca Inca. 2da. Inca, al hacer la conquista de los territorios enviaba a sus capitanes e indios con la orden de construir en las quebradas 'Usnus' que 'son unas piedras puestas como estrado'. Se le dio el nombre de 'apachita' 'y los puso un rito que cada pasajero
pasase con piedras grandes para dejar para el dicho efecto necesario ya declarado' ...Y que 'todos los soldados los echasen las cochachos [bolos de coca o acullico], cocas mascados al cerro por donde pasaron'. La creencia general era que 'los apachitas (...) respondía 'Norabuena' ...', permitiéndoles continuar el camino sin dificultades.". (Bianchetti, 1993:14).

Pachacuti Yamqui (1613) opinaba que la apacheta era una invención de los incas; apoyando esta opinión el arqueólogo John Hyslop (1992) comenta al respecto que "...su distribución es a grandes rasgos similar a la del territorio mismo del Tawantinsuyu, y su construcción puede haberse difundido con el crecimiento del sistema vial inkaico".

Es sabido que los incas se preocuparon en dividir, amojonar y marcar de alguna manera el espacio geográfico, no obstante, no existen suficientes pruebas arqueológicas ni documentales como para afirmar que las apachetas surgieron y se distribuyeron con los Incas.

Por lo antedicho se puede inferir que la localización de apachetas responde a ciertos patrones, por lo que resulta factible su reconocimiento y ubicación espacial. Por otra parte queda clara la función religiosa y ritual de estos montículos y su relación con las sendas y caminos.
Por último, las características constructivas, la selección deliberada de rocas, los objetos depositados como ofrendas (actuales y arqueológicos) y el "dinamismo" o "crecimiento"
directamente proporcional a la transitabilidad de personas por el lugar, hacen de la apacheta un objeto inconfundible. Todos aquellos montículos que no posean estas características no son apachetas, sino mojones.

La apacheta, detrás de su sencilla forma, atesora secretos de la cultura americana que posiblemente nunca lleguemos a conocer ni comprender.

Don Tomás Apaza nos permitió presenciar su ofrenda en un abra ubicada en los contrafuertes del Nevado de Cachi y nada más. Solo silencio y miradas de connivencia.

Hoy, él forma parte de la tierra a la que tanto respetó y veneró durante su vida. Soterradas quedaron las oraciones aprendidas de sus antepasados, como también el secreto de las apachetas.

 

LAS LEYENDAS

INTRODUCCIÓN

Las leyendas son relatos de determinados sucesos extraordinarios o fantásticos, que el pueblo considera fehacientemente ocurridos en determinado tiempo y lugar. Se basan en personajes o hechos reales o supuestos, en indicios naturales, en creencias religiosas
y en supersticiones.
Antiguamente, se refería a la historia o en relación de la vida de uno o más santos.
Hoy es el relato de sucesos que, partiendo de una base histórica, han sido dibujados por la imaginación popular, es decir, que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos.
Los relatos que en vez de narrar un acontecimiento notable de este tipo, exponen simplemente una creencia y la acreditan con episodios anecdóticos, no constituyen leyendas propiamente dichas. De todos modos, si tienen unidad narrativa, suele llamárselos leyendas, lo mismo que los relatos anecdóticos, sin veracidad documental, relativos a sucesos o personajes históricos.
La dinámica de estas leyendas y relatos afines es la tradición popular. Ella los conserva en el patrimonio espiritual de la comunidad, reelaborándolos con matices locales.


LEYENDAS RELIGIOSAS


En nuestro pasado histórico la fe religiosa ha recogido multitud de prodigios sobrenaturales, tales como los milagros de amor logrados por San Francisco Solano en su evangelización de los
calchaquíes ; el asombroso advenimiento del "Cristo del Milagro" (1592) que se venera en la catedral de Salta ; el hallazgo de la "Virgen del Valle" en 1615, en la gruta de Choya,
imagen que está en Catamarca, y el prestigio de los santos que se empecinan en quedarse en determinado lugar, que aparecen o desaparecen de donde no quieren estar, dando origen a
santuarios famoso, a pueblos y a especiales motivaciones devotas.


LEYENDAS HISTORICAS


De la interpretación de determinados sucesos históricos, o de testimonios exagerados, se han derivado interesantes leyendas.

A veces la interpretación de un hecho histórico que ha impresionado vivamente, supone la intervención de fuerzas sobrenaturales. Por ejemplo, la destrucción de Esteco, en 1692, por un terremoto, suele atribuirse, como el relato bíblico, al castigo de su población impía.

Otras veces las leyendas históricas dan relieve a personajes admirados o temidos, atribuyéndoles hazañas, astucias y otros rasgos singulares.


LEYENDAS GEOGRÁFICAS


Ha sido frecuente atribuir cualidades humanas o sobrehumanas a cerros, lagunas y otros lugares de difícil acceso o donde es fácil extraviarse. Comúnmente se incurre en interpretaciones animistas
o se crean númenes como custodios de dichos lugares.


LEYENDAS DE LA FLORA Y DE LA FAUNA

En su mayor parte estas leyendas son de carácter etiológico (del griego "aitia", causa), pues se proponen explicar la causa u origen de un hecho cierto, como puede ser el color de una flor, o el
grito de un animal.
Quizás la más conocida es la leyenda norteña del cacuy, nombre quechua de un pájaro que en guaraní llaman urutaú o guemicué.
Otra leyenda etiológica de este tipo nos llega de tierras guaraníticas ; es la de la flor del mburucuyá, la que los cristianos llamaron pasionaria, por haber descubierto en ella los atributos de la pasión de Jesús.
Otra leyenda guaraní cuenta de este modo el origen del irupé o victoria regia, la bellísima planta acuática.

LEYENDAS ANIMISTAS

La superstición popular ha creado númenes y mitos numerosos, algunos de los cuales motivaron conocidas leyendas.

Así como en los valles calchaquíes se tenía a Llantay por deidad protectora de las aves, y le hacían ofrendas
los cazadores, Coquena es considerado más al norte, como numen protector de las vicuñas y guanacos.



LEYENDAS VARIAS:

EL COQUENA


Leyenda salteña

En las inmensas soledades de la puna, los ganados están protegidos. Un enanito misterioso, un duendecillo, que todo lo ve, es quien defiende sus vidas de las crueldades humanas.
Nadie a visto a Coquena. Es fama que tiene cara de cholo y viste casaca y pantalón de vicuña.
Lleva también diminutas ojotas y ancho sombrero de suave pelo. Desde las alturas contempla sus bestias sin ser visto. Sólo se ha escuchado su silbido, que es mágico llamado. Pero es
tal la seguridad de su presencia que todos le temen. Por eso no matan vicuñas ni llamas para utilizar su pelo.

Prefieren cortar suavemente el vellón. Tampoco maltratan a las arrias cuando cargadas de sal, bajan de los cerros. Se cuentan historias, en que justiciero, Coquena ha quitado las llamas a
quien no sabía valorar ese don; y como ha premiado a los buenos pastores que, en tormentas de nieve, cuando el viento blanco amenazaba cubrirlo todo, salvan con peligro de su vida su hato
de cabras en plena borrasca. Y está su persona tan ligada a los hechos que ocurren por estas regiones, que, en Salta, cuando aparece un forastero, para adquirir provisiones y, tocándose
con el codo, murmuran: "Es coquena".



De un escrito de Juan Carlos Dávalos.

COQUENA

Cazando vicuñas anduve en los cerros

Heridas de bala se escaparon dos.

- No caces vicuñas con armas de fuego ;

Coquena se enoja, - me dijo un pastor.



- ¿Por qué no pillarlas a la usanza vieja,

cercando la hoyada con hilo punzó ?

- ¿Para qué matarlas, si sólo codicias

para tus vestidos el fino vellón ?



- No caces vicuñas con armas de fuego,

Coquena se venga, - te lo digo yo

¿No viste en las mansas pupilas obscuras

brillar la serena mirada del dios ?



- ¿Tú viste a Coquena ? - Yo nunca lo vide,

pero si mi agüelo, - repuso el pastor ;

una vez oíle silbar solamente

y en unos tolares, como a la oración.



Coquena es enano ; de vicuña lleva

sombrero, escarpines, casaca y calzón,

gasta diminutas ojotas de duende,

y diz que es de cholo la cara del dios.



De todo ganado que pace en los cerros

Coquena es oculto, celoso pastor ;

Si ves a lo lejos moverse las tropas,

es porque invisible las arrea el dios.



Y es él quien se roba de noche las llamas

cuando con exceso las carga el patrón.



Juan Carlos Dávalos.( 1926 )

 

La Salamanca


Antro secreto, conocido solo por los iniciados en las artes de la brujería, donde en las noches de los sábados se reúnen hechiceros, adivinos y brujos (CALCUS) en compañía de animales colaboradores y espíritus convocados con la finalidad de divertirse y planear actividades. Quienes afirman haber estado allí lo describen como un recinto iluminado con lamparas de aceite humano y donde reina gran alboroto por los gritos y carcajadas de los concurrentes.

Allí se realizan conjuros y maldiciones, para poder ingresar se debe conocerla contraseña, sin la cual la entrada permanece invisible, si por el contrario se conoce se ingresa al recinto pasando por una especie de laberinto tortuoso, donde el recibimiento son experiencias terroríficas, sin amilanarse.

Entre otros se debe sortear el ARUNCO, con un chivo maloliente que a embestidas lo empujara hacia el interior. Una enorme culebra colgante, amenazando de cuya boca rezuma baba sanguinolienta y finalmente con un BASILISCO de ojo centelleante. Los adeptos no pueden revelar la entrada a la SALAMANCA a riesgo de tener que padecer un terrible castigo que se dicte contra ellos.

Se ha pretendido derivar el vocablo del Aimará salamanca que significa "piedra abajo" pero la mayoría presume que tanto el mito como la denominación son de origen hispano y común en toda América del Sur, aun se mantiene en el noroeste Argentino y zona de la Puna, sur de Bolivia.

Vicuña Cifuentes señala que en Chile hay muchos que piensan que lo que llaman salamancas en las diversas regiones no son más que entradas a una gran Cueva de Salamanca, y que la forma de reconocer si una persona ha estado allí es observar si al caminar proyecta sombra.

Por su parte Villafuerte nos informa que en Catamarca se cuenta que la forma de entrar a una salamanca es desnudo, con la guía de un cuervo negro. El visitante debía renegar de Dios y escupir un crucifijo que colgaba de la puerta.

En Jujuy numerosos testimonios recogidos por Berta Vidal refieren la existencia de una salamanca en el HUANCAR (cerro de escasa elevación en la zona de Abra Pampa) y que el TIO (Diablo) aparece vestido como gaucho elegante con accesorios de plata para buscar hombres que quieran realizar contratos a cambio de fabulosas riquezas.

"Las comparsas de carnaval hacen todos los años una fiesta campestre cerca del HUANCAR, el domingo de tentación" -cuenta uno de los testimonios-. Existe una copla que habla del contrato con el tío:
Voy a firmar un contrato
el martes de carnaval
con el diablo principal,
que me espera en el Huancar.

 

LA MUJER DE PIEDRA


Leyenda salteña.

Esteco era un pueblo tan rico que su gente no se conformaba con las
comodidades y hacía uso del vicio y el derroche.

Cierto día llegó hasta allí un raro personaje que comenzó a predicar
la necesidad de volver al camino de Dios y a las buenas costumbres.
Era un anciano de vestimenta humilde, larga barba, poco cabello y mirar severo.

Predicaba a cuanto grupo humano encontraba a su paso, terminando con su profecía.

Salta...saltará

San Miguel florecerá

¡Esteco perecerá !

Algunos lo escuchaban por curiosidad, otros con cierto temor, pero la mayoría se burlaba y hasta inventaban bromas para mofarse del castigo que anunciaba el anciano.

Una familia del lugar le había brindado alojamiento y afecto. El era
español, ella india y tenían una hija llamada Milagro. Al atardecer del 13 de setiembre de 1692, cansado ya de predicar sin ningún fruto, el anciano habló a esta familia previniéndoles la proximidad de un fuerte temblor. Les pidió que se alejaran de Esteco y cuando lo hicieran no se dieran vuelta por más ruidos y clamores que escucharan.

En una de las majestuosas residencias del pueblo se celebraba una gran fiesta a la que habían concurrido las más importantes y acaudaladas familias.

Era ya medianoche. De pronto se oyeron los bramidos de la tierra...
¡Temblor !. ¡Temblor !.

Milagro y sus padres caminaban a las puertas del pueblo recordando la profecía. ¿Quién era aquel misterioso personaje ? De repente Milagro escuchó una voz conocida que la llamaba y olvidando la prevención del ermitaño se dio vuelta. En este instante se quedó inmóvil, transformada en piedra.
La orgullosa ciudad de Esteco se perdió. Actualmente en el lugar hay un monte cautivante en cantares y leyendas.


El Gualicho



Palabra araucana que significa "alrededor de la gente". Es también el genio del mal en Chile y Bolivia. En Salta y todo el Norte Argentino se utiliza esta palabra en lenguaje popular para nombrar ciertos brebajes destinados a enamorar a otra persona.

Según Daniel Granada los indios Pampas le atribuyen todos los males y desgracias que sufren. Para ahuyentar al gualicho montan a caballo con todos sus pertrechos arremetiendo contra el enemigo invisible con gritos y movimientos amenazantes, hasta que creen que lo han vencido.


La Viuda de Campo Caseros


A fines del siglo XIX cuando se construyó el ramal C-13, las vías cortaron la calle Caseros a la altura del Alto Molino, aunque éste estaba sobre un callejón que era la prolongación de la Avenida San Martín.

El hecho es que a poco de la inauguración del servicio a Cerrillos,
en 1898, un matrimonio de Atocha, luego de una noche de fiesta y alcohol, se peleó en la cantina de uno de los almacenes de ramos generales de la zona, sobre la calle Caseros. Por celos, todo terminó en una tragedia, cuando el hombre aprovechó el paso del tren para tirar a su esposa sobre las vías.
Como es de imaginar, la mujer murió en el acto y su marido huyó para siempre de Salta y de Atocha, ya que nunca más se lo volvió a ver.

Al tiempo, los vecinos del lugar comenzaron a escuchar a determinada hora de ciertas noches, voces e insultos idénticos a los de aquella noche trágica, incluso - contaban- se escuchaba hasta el ruido del tren que se acercaba velózmente.

Atemorizados de que ocurriera otro asesinato, salían a ver lo que pasaba, pero inmediatamente las voces y los ruidos del tren se llamaban a silencio.

Cada tanto los ruidos y las voces se repetía, acompañados en las noches de luna con la aparición de una señora vestida a la usanza de las paisanas salteñas de la época, que sentada al borde de la vía lloraba desconsoladamente.
La primera vez, una vecina condolida con esta señora, se acercó a consolarla, pero cuando ésta levantó su cara, vió que se trataba de una calavera con los huesos destrozados.

Espantados los vecinos recurrieron al consejo de un fraile de San Francisco, quien se ocupó de bendecir el lugar y hacer colocar una cruz a la vera del terraplén ferroviario, en el mismo lugar donde la mujer había sido arrojada por su marido hasta las ruedas del tren.


Desde entonces, la Viuda dejó de salir en Campo Caseros y su cruz fue repuesta varias veces durante décadas, siempre pegadita al muro de una construcción que después de unos años, se levantó en el lugar.