LOCURA POÉTICA , recibe con alegría a  una poeta de gran calidad , soñadora , romantica, siempre nostalgica y retornando a su tierra, profunda en sus letras que nacen de sus adentros ...

¡ Bienvenida  !

 Matilde Maisonnave

gracias por estar con nosotros

Marcelo Romano





Amor de estío

Camino despacio entre las toscas.
Un remolino de hojas
apuran los sonidos
y quiero estar contigo.

Bajo tu cielo, febrero,
se mueven incansables
árboles de mil colores.
Selvática tierra
mordida por el tiempo.
Aromas que nacieron hace siglos.

Una enorme sombrilla
con flores rosadas,me maravilla;
pinos de todas especies;
eucaliptus aromáticos
que se tuercen ávidos
por llegar a mi estío.

Si estuvieras aquí
sería un día de ocio y sosiego,
atravesando el sendero
oscuro, de arboleda y fresco.

Y te amaría en ese árbol
de tronco ancho y bondadoso.
Bajo tu cielo celeste, febrero,
un picaflor me daría un beso.

También me darías esa flor rosada
que está tan alto, mas yo la quiero.
Como te quiero amor inalcanzable.
Un tintineo de campanillas azules,
festejan la magia de este encuentro
como en los cuentos.

Sueño amor,
tan lejano, tan intenso.
Sueño que vuelvo a esos años plenos,
para ser en tu juventud, pétalo,
luna en tu bolsillo, lirios blancos
donde apoyes tus deseos.
Mi amor tuyo en el estío.
¡Tú, amor! ¡Mío!




Fugaz

Voy a dormir
un sueño prolongado.
Nunca despertar,
nunca más, olvido...

Vacío de afectos
anhelante mi ser,
esperanza estéril
aguardé extraviada.

En esta alborada
mi estrella me aguarda.
Seré deslumbrante
un instante fugaz.



Sembrador de siglos


Cubierto en un envase
de siglos está...
Sembró generoso
peces en el mar.

Sembró en las nubes,
sembró la tierra,
con sangre pura
santificándonos.

No juegues hermano
con lo que El sembró.
No borres del cielo
el color del mar.

Hectáreas de bosques,
impenetrables selvas,
fueron arrasadas
por necios prebostes.

Quién detendrá el viento,
quién del sol protegerá,
quién absorberá
en su seno,
la masa cuantiosa
del río, del mar...

Somos todos pizcas
del mismo arenal.

Cuando el puño se cierre
el caos comenzará.
Temblando el planeta
sucumbirá.

La naturaleza,
prodigio divino,
nos da a manos llenas
toda su bondad.

Sembrando los siglos
derramó piedad.
A todo el que asuela
El ha de juzgar.




Nostálgicos pensamientos


Desnudo mis pensamientos
en gotas cálidas de un sentimiento.
Invento ojos nuevos para mirar lo bello;
palabras estreno
que juegan en las estrellas
y en lo ancho de este cielo.
Me juega una mala pasada
la duda y el desconsuelo.

Te imagino en esas noches
donde el amor es un duelo,
si te escondes del dolor
más frágil será tu riesgo.
No me inventes, no me quieras,
no ves el impuro infierno
donde se queman mis ojos
de nostalgias sin consuelo.

Donde el cielo es sólo cielo,
donde el silencio es un trueno.
Visto mis pensamientos
De sólo tú amor mío,
recordando tus palabras,
tus lirios blancos de enero
y las nubes de tu techo.

Mágico mar de tus sueños
que torrentosos, nadan
estallando entre las rocas,
cansadas de tanto ajetreo.
Desconsuelo de pensar tus manos
en otro cuerpo;
tocando cosas triviales, bonitas;
una mesa; una flor; una cadena
en un cuello.

Ese desierto donde tu cuerpo reposa;
esa música robándome tus latidos;
libros que me ignoran
con tanto palabrerío.
Mas sé que en algún momento
las mareas de tus besos,
vuelan en tus pensamientos
y se aquietan en mi boca...
¡Dulce y deseado tormento!



Un instante

Pasó un ángel.
Quietud, silencio,
fue un instante.

Pasó la mariposa;
el pétalo cayó;
una sombra, un eco
de una hoja que crujió.

La gota del árbol
que llora, lloró;
una luz, último suspiro
de un alma subiendo.

Una estrella y un deseo;
el sabor de una gota
salitrosa de mar,
que ya no siento.

Un instante...
Partícula fugaz
de la grandiosidad
del universo.

Ocaso;
alborada;
en las almas,
en los cuerpos.

¡Por qué nací ese instante!
¡Por qué lejano está mi tiempo!
Por qué no morí en ese instante,
para nacer de nuevo.

Por qué no naciste antes
y viniste a mi encuentro,
pariendo lirios...
Luz de amor nuestro.

¿Qué es un instante?
Lo que yo deseo:
verte y morir
en tus labios nuevos.



Matilde Maisonnave

Argentina






português: Rosenna




Amor de estío

Caminho devagar entre as pedras.
Um remoinho de folhas
aceleram os sons
e quero estar contigo.

Sob teu céu, fevereiro,
movem-se incansáveis
árvores de mil cores.
Selvática terra
mordida pelo tempo.
Aromas que nasceram faz séculos.

Uma enorme sombrinha
com flores rosadas, maravilha-me;
pinheiros de todas espécies;
eucaliptos aromáticos
que se torcem ávidos
por chegar a meu estio.

Se estivesses aqui
sería um dia de ócio e sossego,
atravesando o caminho
escuro, do arvoredo e fresco.

E te amaria nessa árvore
de tronco largo e bondoso.
Sob teu céu celeste, fevereiro,
um beija-flor me daria um beijo.

Também me darias essa flor rosada
que está tão alto, mas eu a quero.
Como te quero amor inatingível.
Um tilintar de campainhas azuis,
festejam a magia deste encontro
como nos contos.

Sonho amor,
tão distante, tão intenso.
Sonho que volto a esses anos plenos,
para ser em tua juventude, pétala,
lua em teu bolso, lírios brancos
onde apóies teus desejos.
Meu amor teu no estio.
Tu, Amor!, Meu!




Fugaz

Vou dormir
um sonho prolongado.
Nunca acordar,
nunca mais, esquecimento...

Esvaziamento de afetos
almejante meu ser,
esperança estéril
aguardei extraviada.

Nesta alvorada
minha estrela me aguarda.
Serei deslumbrante
um instante fugaz.





Semeador de séculos


Coberto num envase
de séculos está...
Semeou generoso
peixes no mar.

Semeou nas nuvens,
semeou a terra,
com sangue pura
santificándo-nos.

Não jogues irmão
com o que Ele semeou.
Não apagues do céu
a cor do mar.

Hectares de bosques,
impenetráveis selvas,
foram arrasadas
por néscios prebostes.

Quem deterá o vento,
quem do sol protegerá,
quem absorverá
em seu seio,
a massa quantiosa
do rio, do mar...

Somos todos pitadas
do mesmo areal.

Quando o punho se feche
o caos começará.
Tremendo o planeta
sucumbirá.

A natureza,
prodígio divino,
dá-nos a mãos cheias
toda sua bondade.

Semeando os séculos
derramou piedade.
A todo o que destrói
O tem de julgar.


Nostálgicos pensamentos

Desnudo meus pensamentos
em gotas cálidas de um sentimento.
Invento olhos novos para olhar o belo;
palavras estreio
que jogam nas estrelas
e no largo deste céu.
Joga-me uma má passada
a dúvida e o desconsolo.

Te imagino nessas noites
onde o amor é um duelo,
se te escondes da dor
mais frágil será teu risco.
Não me inventes, não me queiras,
não vês o impuro inferno
onde se queimam meus olhos
de nostalgias sem consolo.

Onde o céu é só céu,
onde o silêncio é um trovão.
Visto meus pensamentos
Só de ti amor meu,
lembrando tuas palavras,
teus lírios brancos de janeiro
e as nuvens de teu teto.

Mágico mar de teus sonhos
que torrentosos, nadam
estourando entre as rochas,
cansadas de tanta afobação.
Desconsolo de pensar tuas mãos
em outro corpo;
tocando coisas triviais, bonitas;
uma mesa; uma flor; uma corrente
num pescoço.

Esse deserto onde teu corpo repousa;
essa música roubando-me teu pulsar;
livros que me ignoram
com tanto palavreado.
Mas sei que em algum momento
as marés de teus beijos,
voam em teus pensamentos
e se aquietam na minha boca...
Doce e desejado tormento!




Um instante

Passou um anjo.
Quietude, silêncio,
foi um instante.

Passou a borboleta;
a pétala caiu;
uma sombra, um eco
duma folha que rangeu.

A gota da árvore
que chora, chorou;
uma luz, último suspiro
duma alma subindo.

Uma estrela e um desejo;
o sabor duma gota
salitrosa de mar,
que já não sinto.

Um instante...
Partícula fugaz
da grandiosidade
do universo.

Ocaso;
alvorada;
nas almas,
nos corpos.

Por que nascí esse instante!
Por que distante está meu tempo!
Por que não morrí en esse instante,
para nascer de novo.

Por que não nasciste antes
e vieste a meu encontro,
parindo lírios...
Luz de amor nosso.

Que é um instante?
O que eu desejo:
ver-te e morrer
em teus lábios novos.


Matilde Maisonnave

Argentina

















March 15, 2004
©Luvdalot Graphics & Design, 2003-2004