
Porque de
pequeña,
me acunaste
en brazos
y vi en
tus pupilas,
tu orgullo
de hombre;
Bajito
murmuro:
¡gracias
papá!

Porque con
mis
“nanas”, tu
te
entristecías
Y te
preocupabas
hasta en
tu trabajo,
Bajito
murmuro:
¡gracias
papá!

Si algún
contratiempo
atrasó el
momento
De
abrazarme
tierno, los
días de
fiesta
Cerrabas
el puño
ciego de
impotencia,

Más luego,
tan pronto
cuando me
veías,
Tus labios
se abrían
en feliz
sonrisa,
Por eso
murmuro:
¡gracias,
papá!

ANA SELVA
Asunción
-Paraguay